Nuevo Paradigma Educativo.Hacia la Evaluación Educativa Responsable

04/03/2011

 

El Prólogo aquí reproducido corresponde a una amplia investigación realizada por Eduardo Andere Martínez y publicada en la obra El poder de PISA: listas de ranking y mejores prácticas en educación internacional, editada por la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, 2010. El estudio original en inglés The Lending Power of PISA: LeagueTables and Best Practice in International Education fue publicado en 2008 por el Comparative Education Research Centre de la Universidad de Hong Kong.

El Poder de PISA: listas de ranking y mejores prácticas en educación internacional es una obra que encierra tres: un estudio de investigación in situ, la traducción de la obra –originalmente publicada en inglés– y una investigación comparada. Cinco capítulos, listas, referencias y anexos constituyen la columna vertebral que, de manera crítica y honrada, Eduardo Andere hila para comparar, contrastar y analizar la transferencia de políticas públicas, procesos y prácticas educativas entre diferentes países, algo que en investigación es muy complicado.

En repetidas ocasiones, ante los resultados del Programme for International Student Assesment (PISA), analistas de medios de comunicación y estudiosos del sistema educativo interpretan la calidad de la educación en nuestro país bajo parámetros de realidades de otras naciones (europeas, anglosajonas y asiáticas, fundamentalmente), posturas que, la mayoría de las veces, parten del dudoso o cuestionable supuesto de sacar conclusiones a partir de comparaciones entre sistemas y modelos educativos muy diferentes.

Lo que PISA asienta tras líneas es tanto el uso político de la evaluación educativa como el objetivo –así mencionado por Joan Mateo– de servir a los países en la definición de la política educativa y social, sin perder de vista la perspectiva de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Banco Mundial con respecto a un modelo de educación común, basado en la “transferibilidad” de experencias exitosas que hacen que, de facto, surja la implementación de políticas públicas educativas a partir de los resultados de las evaluaciones, así como de las recomendaciones de los organismos internacionales mencionados.

La pertinencia de los datos en que se basa la investigación del doctor Andere lo condujeron a un hallazgo muy importante: si en lo educativo el mundo diverge –en lugar de converger–, pedir y prestar políticas públicas podría intentarse pero no realmente realizarse ni expresarse en resultados similares, debido a la dificultad de operar procesos y prácticas educativas al momento de ser transferidos e implementados de un sistema a otro.

Quizá por ello las políticas educativas globales tendientes a la descentralización de los sistemas educativos y a la autonomía de las escuelas –como soluciones impulsadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional per se– no son siempre recomendables; existen evidencias, que el autor expone en el libro, sobre cómo las fuerzas en torno a lo educativo convergen y divergen de acuerdo con cada contexto, por lo que sugiere considerar la diversidad de factores del sistema educativo de cada país.

Grosso modo, los resultados de PISA se han manejado en el marketing establecido en los ratings entre países, ciudades y escuelas por encima del fin último de la evaluación: la mejora continua del proceso educativo y del aprovechamiento escolar. En esta obra se abordan, de manera oportuna y adecuada, aspectos que es necesario tomar en cuenta antes de comparar resultados de las evaluaciones, considerando que, si bien los organismos internacionales promueven un modelo internacional, difícilmente se lograría aplicarlo en las realidades locales dadas sus prácticas cotidianas.

La alternativa es clara: comparar y contextualizar los resultados que ofrece la prueba de PISA puede llevar a la toma de decisiones apropiadas, sólo si se consideran las fortalezas y las debilidades de cada sistema educativo. Ante el escenario, resulta imperioso contar con una metaevaluación de lo educativo en cada país –como lo sugiere Santos Guerra– para averiguar qué usos y finalidades son los que más importan: académicos, administrativos, pedagógicos, sociales o políticos, entre otros.

Hablar de evaluación es un tema polémico. Si no hay acuerdo sobre lo que significa educación, ¿cómo podría existir consenso sobre la forma de medirla, evaluarla y mejorarla? Así lo expresa Eduardo Andere en sus recomendaciones sobre política educativa, afirmaciones con las cuales el lector seguramente coincidirá.

Bajo la lógica comparada se ofrece al lector la posibilidad de razonar y crear sus propios juicios con respecto a la participación de los actores internacionales y locales en la educación, así como los intereses y fuerzas que mueven a los sistemas educativos; características que determinan el hecho de que esta obra sea fundamental para el debate sobre políticas, metas y estrategias educativas.

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