Presupuesto de Egresos 2011

Constituye un grave problema la elaboración del presupuesto de egresos de la federación, nunca se satisfacen los pedimentos, en ocasiones exagerados de gobernadores, dependencias federales, organizaciones de todo tipo, sindicatos, e inclusive de movimientos populares, quienes ven precisamente en el tema un gran filón.

Por supuesto, hay puntos donde las entregas de multimillonarios recursos son inexplicables, tal es el caso del Poder Judicial de la Federación; en los últimos años se ha privilegiado de manera impresionante a esta institución, misma que constituye una demostración fehaciente de la ausencia de federalismo en México; podemos garantizar técnicamente, que los juzgados federales son la mejor expresión del antifederalismo. Veamos concretamente los hechos: un juez local dicta sentencia condenatoria a cierto delincuente, con el derecho legítimo, el inculpado acude a un tribunal de “alzada”, esto es, al Tribunal Superior de Justicia de esa entidad, el cual le confirma la sentencia condenatoria; el drama es que aparece un Tribunal Colegiado de la Federación, mismo que sin mayor conocimiento de los hechos, puede otorgar un amparo a favor del inculpado. El planteamiento es claro, para nada sirvió todo el gasto que se hizo en el ámbito del Poder Judicial local, ya que quien tiene la última palabra es el Poder Judicial de la Federación, el cual por cierto, ha crecido arbitraria e inmoderadamente, de manera tan dramática que ahora hay juzgados federales hasta en los pueblos más modestos, de similar forma Tribunales Colegiados. Ante tal panorama es innegable, que resulta sumamente indebido aumentar el presupuesto al paquidérmico Poder Judicial Federal.

Todo lo anterior es patético, más aún si consideramos los sueldos desproporcionados de jueces y magistrados de cualquier nivel; por ejemplo, un ministro de la Corte gana cerca de 400 mil pesos mensuales, ello sin tomar en cuenta prestaciones secundarias, como celulares, comidas, gasolina, etcétera; evidentemente, el caso del Poder Judicial Federal no es único, hay otros organismos deshonestos que reciben dinero a manos llenas, verbigracia la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la cual no sirve absolutamente para nada, en su mayoría llena de personajes veleidosos e inicuos; ante ello no hay solución, circunstancia que a todas luces resulta una verdadera ofensa para el pueblo de México. Por instituciones como la CNDH, el dinero no alcanzará nunca. Aunado a lo anterior se halla un organismo de nulos resultados e innecesario, pero con ingente presupuesto, nos referimos al Instituto Federal Electoral (IFE) y no se diga su menos notable Tribunal Electoral. En síntesis, nuestra Patria podría vivir en mejores condiciones sin el IFE y la CNDH.

Lo grave, es que se dejan de atender temas torales y esenciales como el de la educación, donde lo único que destaca, es la iniquidad manifiesta de un sindicato, propiedad de quien se dice maestra sin serlo.

Otra cuestión amoral, es que el dinero se otorga en función del poder político de cada dignatario; por ejemplo, al del Estado de México se le da bastante, dado que como todo mundo sabe, se perfila para “la grande”; en cambio a estados como Oaxaca, Michoacán y Tlaxcala, entre otros, reciben exiguas cantidades, dado que sus gobernantes no tienen presencia política, saliendo obviamente como principales perjudicados los pobladores de esas entidades. Es claro por tanto, que en el reparto del Presupuesto de Egresos de la Federación existen sinnúmero de injusticias, los señores que lo realizan, salvo dignas excepciones, no actúan con honestidad, son arbitrarios, responden a intereses políticos y en ocasiones, como señaló en una histórica frase el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, “los maicean”, esto es, compran sus voluntades.

El presupuesto de la Federación debe basarse y hacerse dentro de varios e importantes principios; el primero, para favorecer a los desprotegidos, que esto se efectúe justamente; aún más, privilegiar la educación y la salud, removiendo sin dilación del renglón de la enseñanza a seres ominosos como la Gordillo; la educación debe ser dirigida por un verdadero educador, un mentor en toda la extensión de la palabra, alguien que le de luz a la dependencia, quien marque caminos, mismos que son preponderantes para la niñez y juventud mexicana; no con una “lidereza” cuya nulidad es tangible.

Asimismo, el rubro de la salud debe atenderse como algo primordial, no se puede entregar tan trascendental sector a neófitos o sátrapas; para nadie es secreto, el IMSS e ISSSTE han estado en los últimos años pésimamente dirigidos; en particular este último, se entregó junto con la SEP a la impresentable Elba Esther; tal acción demuestra que la administración actual mantiene un doble discurso, por un lado habla de rectitud, decencia y combate a la inmoralidad; empero por otro, protege a una mujer a quien podemos calificar de abyecta y ambiciosa.

 

 

Hoy por hoy el presupuesto de egresos de la federación está mal canalizado, se encuentra en condiciones desfavorables para la sociedad; México sólo avanzará cuando se haga el correcto reparto de los recursos que tiene, cuando se deje de beneficiar a camarillas de poder e intereses creados, situación que por ahora parece muy lejana.

Al final el presupuesto se aprobó por arreglos en lo oscurito, conocidos también como “cochupos”, entre los hombres del poder, donde los únicos perjudicados fueron millones de connacionales desprotegidos, amén claro, de niños y jóvenes que no recibirán una educación óptima y de calidad,

misma que merecen; pero por desgracia, México se encuentra gobernado por los menos aptos.

 

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