Corridos de la Revolución Mexicana 1

La música popular es una de las manifestaciones que mejor retrata el espíritu de una nación. México es un país en el que hay cantores para sus glorias y para sus héroes, para el pueblo y su sensibilidad, para su cariño por la patria. México, por medio de sus cantos populares, honra a sus héroes y entona sus hazañas en los corridos.

 

Don Luis González Obregón estima que el corrido es una derivación de los romances españoles, habiendo alcanzado gran apogeo entre nosotros en los años anteriores a nuestra Independencia, los conquistadores se valían de tales medios para alcanzar con sus saetas a los insurgentes, que eran contestadas por éstos de manera igualmente sangrienta.

 

Efectivamente, parece ser que el corrido deriva directamente de los romances caballerescos e históricos españoles a que dieron origen las largas narraciones en verso sobre hechos militares y heroicos que se conocen en la literatura castellana como cantares de gesta. El romance popular, recogido amorosamente, llena con sus líricas manifestaciones una gran parte de la historia de la época heroica de los reinos de Castilla y Aragón, y es trasplantado a América que a la vez es el más vasto escenario de las grandes hazañas de los héroes peninsulares; en la Colonia se siguen escuchando los bellos romances moriscos tan en boga en trece ciudades de México.

 

Pero un sentimiento popular distinto parecía deseoso de cantar a los héroes propios; también con el carácter popular del romance español se propaga con características definidas el corrido. Primero los esforzados insurgentes; más tarde, los héroes de guerras extranjeras; siempre las hazañas de algún hombre divorciado del amor a la existencia o con alto espíritu de sacrificio dan con exceso el material para los corridos populares que nacidos del corazón del pueblo a él tornan en melodías haciendo nacer la admiración y cariño para sus héroes.

 

El ranchero que venga su honra; el bandido generoso para los pobres; el valiente que antes que entregarse muere matando; el matador de toros en boga; unos años antes tan accesibles para los corridos, a partir de 1910 ceden su puesto a la Revolución y a sus hombres. El corrido parece tener una marcada predilección por la tragedia y entre pesares y música va relatando la triste historia de un pueblo oprimido que tiene que ofrendar su sangre a cambio de sus libertades.

 

De esta forma de 1910 a 1936, José Valdés Velázquez logró conformar esta colección y soy la segunda generación con el honor de presentarlos para que puedan imaginar por un momento y trasladarse al lugar de los hechos con algunos de los personajes de nuestra Revolución Mexicana.

 

LA AURORA DE LA LIBERTAD 

 

—Samuel M. Lozano—

Ya la aurora radiante nos envía una luz angelical y raudaz.

Nos anuncia Trabajo y Armonía, Libertades, Justicia y linda Paz.

Los caciques que al fin fueron destrozados por un gobierno legitimo en verdad

se han albergado en países apartados al ver triunfante la amada Libertad.

Sus ambiciones eran vernos oprimidos esclavizados por un explotador,

que nos tuvieran cual si fuéramos vendidos por cortos sueldos trabajando con ardor

Las dictaduras huertista y porfiriana al pobre Pueblo hicieron padecer.

pues el obrero trabajaba dia y mañana siempre humillado en la fabrica ó taller.

Esa es la causa que el pueblo mexicano no tenga estudios ni ilustración

porque se hallaba sujeto a cruel tirano que le negaba al pueblo la instrucción.

Ya la Industria, la Ciencia y la cultura al ignorante se debe de enseñar, y así mismo sepa lo que es la dictadura y no se deje de canallas gobernar.

El programa glorioso de Carranza, es el mismo del inmortal Madero en este hombre está toda la esperanza de que progrese nuestro querido suelo.

Siempre ha luchado el Pueblo mexicano por la Justicia y la Legalidad, y por tener un gobierno justo y sano que lo respete con fina voluntad.

Los pensamientos del apóstol Madero eran hermosos, con sentimientos leales que tanto el rico, el pobre, el pordiosero nadie era más ni ménos, solo iguales.

Si el pobre ó el rico cometían algún delito ambos iguales se habían de castigar pues la igualdad será un hecho tan prescrito sin intereses de ninguna calidad.

En fin, señores, Madero fue la aurora que le dió luz al ciego en sus pensares, y fue la antorcha divina y seductora que iluminaba al pueblo entre sus lares.

Los traidores fueron sus enemigos que entorpecieron sus leyes tan morales se humillaban cual hacen los mendigos para quedarse después en sus lugares.

Tened presente el 22 de Febrero hombres infames, cobardes, sin razón cuando quitáron la vida al buen Madero y que violaron las gran Constitución.

Querían tenernos otra vez esclavizados ejerciendo después nueva venganza, se convirtieron en villistas los malvados desconociendo así al señor Carranza!

Pero ya vieron que con su Napoleón fueron vencidos con la legalidad del gran valiente don Alvaro Obregón que les dió prueba de entrañable lealtad.

Pues ya miraron sus fines frustrados al fin triunfó la gran Revolución, y ya acabó con esa plaga de malvados el fiel e invicto don Alvaro Obregón.

Ya nuestra paz se aproxima día por día nuestras riquezas volverán á renacer himnos gloriosos cantemos de alegría al Primer Jefe Carranza por doquier.

Ya los ingenios; las fábricas y campos pues sus trabajos pretenden principiar ya terminadas las guerras y quebrantos seremos libres, gritemos sin cesar.

El campesino volverá á tener sus tierras que le quitaron por fuerza los burgueses y sus campos sembrados cual praderas de bellas flores, mirlandas y buqueses.

Todos los campos volverán á cultivarse de bellas plantas frutales de la tierra pues las semillas podrán ya cosecharse y el campesino será libre en su carrera.

Tanto en pueblos, aldeas y en ciudades habrá instrucciones de lectura general para que el pobre y el rico sean iguales siempre gozando instrucción individual.

Viva la antorcha refulgente de la ciencia porque es la base y el eje principal para que el hombre comprenda su conciencia pues ignorante será torpe ó criminal.

¡Viva Carranza y el apóstol Madero dos paladines de sentimientos sanos! ¡Viva la Patria de Hidalgo y de Morelos y nuestros héroes, valientes mexicanos!

¡Viva la Paz deseada con anhelo! ¡Viva el Trabajo la Ciencia y la Igualdad! Viva el ambiente que respira este suelo! ¡Viva la amada y santa Libertad!

Tanto el texto “Corridos de la Revolución Mexicana” de Francisco Valdés Rosales, como el corrido “La aurora de la libertad” de Samuel M. Lozano, fueron extraídos de Francisco Valdés Rosales (1998). Corridos de la Revolución Mexicana (Colección José Valdés Velázquez). México: Ediciones Valdés.

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

El humano y la naturaleza: una verdad incómoda

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo