• Guadalupe Yamin Rocha

La sutileza del machismo en el Estado de México

Pensamiento Libre siempre ha sido un espacio donde tiene cabida no sólo la diversidad, sino las ideas más progresistas de igualdad y equidad. Como Directora de este medio de comunicación, he intentado siempre darles voz a las mujeres. ¿Por qué?, porque los estragos que han provocado las normas patriarcales en los ámbitos familiar, social, económico y político son innegables.


Hace unas semanas fui invitada a una reunión de una campaña política. En la que se discutió la organización de un foro de consulta ciudadana en materia de seguridad y justicia. Recibí la invitación por parte de la organizadora del foro debido a mis cuatro años de experiencia como Consejera Ciudadana de Seguridad Pública en el Estado de México. Durante este periodo, he invertido tiempo y recursos personales para cumplir mi responsabilidad de observar, vigilar y coadyuvar en las políticas referentes a la seguridad pública y la prevención del delito del estado.


Sin embargo, esa reunión fue invadida por lo que mi amiga y colaboradora de Pensamiento Libre Anna Torres Adell, llama “los hombres en traje y corbata”. Sí. Estos hombres de traje y corbata tienen características muy peculiares. En primer lugar, anclan su posición en el mundo a su sexo, es decir, su valía va en función de su hombría. Tienden a velar por sus intereses de grupo y responden a los estereotipos de género más arraigados en nuestra sociedad.


En el lapso de hora y media compartí la mesa con aproximadamente quince hombres y sólo una mujer. En mi participación compartí mis ideas y expuse algunas instrucciones que la responsable del foro me pidió transmitir, quien por cuestiones de agenda en ese momento no se encontraba presente. Para mi sorpresa, algunos de ellos se sintieron ofendidos de recibir indicaciones a través de la voz de una mujer. Sus miradas reflejaban coraje, “cómo me había yo atrevido a entrar en su mundo de abogados, en su mundo de políticas de seguridad y justicia”.


Al final de la reunión muchos intercambiaron tarjetas de presentación. Por supuesto, a mí no me tocó ninguna. Pareciera que no basta haber obtenido mención Laudatoria por mi tesis acerca de los movimientos sociales, ser la mujer que a sus 25 años fue Directora de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Toluca, que a sus 30 años culminó sus estudios doctorales; mucho menos que tuvo la fortaleza de vencer al cáncer durante la infancia. Constantemente las mujeres tenemos que probar que somos dignas de ser escuchadas, de poder participar; tenemos que luchar por hacer valer nuestra voz, por ser tomadas en cuenta. Es denigrante el trato que recibimos las mujeres en el ámbito profesional por el simple hecho de haber nacido en este género.


Las semanas han pasado y el foro ha seguido su desarrollo. Algunos actores cambiaron. Se designaron coordinadores y coordinadoras de las mesas temáticas y responsables de los temas específicos. Dos mujeres coordinaremos el tema de prevención del delito, y nos apoyarán dos mujeres y un hombre como responsables de temas específicos. Sin embargo, hay otras tres mesas temáticas, coordinadas por hombres en las que únicamente está considerada la participación de una mujer como responsable de tema.


Lo grave es que ninguno de los hombres de traje y corbata repara en su comportamiento o en la discriminación que ejercen. Es decir, existe una completa ceguera en relación a la importancia que tiene la participación de la mujer en el desarrollo de las actividades partidistas, en la construcción de la agenda pública, en la elaboración de las propuestas que serán consideradas en el Plan Estatal de Desarrollo.


A pesar de ello, el tema de género, sin duda alguna, estará contenido en el Plan Estatal de Desarrollo independientemente de quien llegue a la gubernatura. ¿Por qué?, desde mi muy particular y personalísimo punto de vista, porque está de moda. Está de moda incluir a las mujeres, hablar de equidad, simular un cambio en los estereotipos. Pero, ¿ustedes creen que con este tipo de ciudadanos que participan en la construcción de la agenda pública, la equidad de género tenga alguna oportunidad real?


La ironía de todo este asunto es que “los hombres en traje y corbata” siguen sin darse cuenta de la urgente necesidad de que las políticas públicas sean construidas desde una visión de la sociedad que equilibre el patriarcado y el matriarcado. Qué ironía que hablen de justicia cuando la voz de las mujeres no es convocada a sus recintos. Qué ironía que hablen de seguridad sin saber que la mejor herramienta para garantizarla, está en casa, porque desde casa se promueve que las hijas y los hijos vivan en un espacio de igualdad, armonía y eviten conductas delictivas.


Antes de ser simpatizante de cualquier partido político soy mexicana, y antes de ser mexicana soy mujer. Y esa calidad de mujer me obliga a levantar la voz, yo que tengo un espacio para hacerlo. Traición a mi patria sería quedarme callada y ver como se nos aniquila de los espacios públicos. Traición a mi patria sería dejar que “los hombres en traje y corbata” dicten las normas bajo las cuales nacerá, en agosto próximo, mi primer hijo.


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