• Silvia Fernández Martínez

Las personas con discapacidad (PcD) y el COVID-19

La pandemia derivada del COVID-19 amenaza a todos en nuestra sociedad, las personas con algún tipo de discapacidad se ven impactadas de manera desproporcionada debido a las barreras del entorno.


Durante la crisis del COVID-19, las personas con discapacidad que dependen de apoyos o ayuda para su vida cotidiana pueden encontrarse imposibilitadas de sobrevivir durante las medidas de encierro, las personas con discapacidad también siguen sufriendo discriminación y limitantes para acceder a comida, tecnología, apoyos financieros y para participar en la educación en línea.


La toma de conciencia sobre los riesgos, factores y barreras que afrontan a diario las personas con discapacidad se puede traducir en mejores respuestas que puedan reducir un impacto desproporcionado en ellas.


En nuestra actualidad estamos viviendo un nuevo orden en diferentes ámbitos, ahora vamos a tener que cambiar de hábitos, la forma en la que hacemos diversas actividades, en la forma en la que interactuamos y en cómo nos desenvolvemos en la vida diaria debido a la aparición del COVID-19, todos debemos de cuidarnos de ella y tratar de prevenirla en la medida de nuestras posibilidades siguiendo las medidas de prevención como lo son, el lavado de manos de manera continua, mantener una sana distancia, el uso de cubrebocas y quedarnos en casa cuando nos sea posible.


Entre los retos que están afrontando las personas con discapacidad, se encuentran:

  • La generación de ingresos económicos.

  • Acceso a un trabajo.

  • Acceso a la educación.

  • Protección ante actos de violencia en su contra.

  • Acceso a servicios públicos.


Las personas con discapacidad tienen menos probabilidades que otras de estar empleadas y, en consecuencia, tienen menos acceso a la seguridad social, lo cual reduce su capacidad de recuperación económica en el actual contexto de la pandemia por COVID-19.


Las PcD que se encuentran empleadas o que trabajan por cuenta propia, podrían verse impedidas de trabajar desde su casa debido a la falta de equipo, por lo tanto, enfrentan mayores riesgos de perder su ingreso y su empleo.


La falta de ingreso representa una carga desproporcionada para las personas con discapacidad y sus hogares que normalmente enfrentan gastos adicionales relacionados con la discapacidad, lo cual podría desembocar más rápidamente en una situación de pobreza.


Las PcD tienen menos probabilidades que otras de completar la educación y más probabilidades de quedar totalmente excluidas de la escolarización.


Los estudiantes con discapacidad enfrentan barreras debido a la ausencia del equipo necesario, del acceso a Internet, de los materiales accesibles y del apoyo necesario para que puedan seguir los programas escolares en línea. En consecuencia, muchos estudiantes con discapacidad tienen una alta probabilidad de no terminar sus estudios.


La tecnologías están jugando un papel fundamental para poder difundir la información pública de manera adecuada y oportunamente a la ciudadanía, las redes sociales están siendo el mejor canal para comunicar, seguido de los medios tradicionales que ya conocemos, ahora llegó el momento de hacer que la comunicación se promueva de manera sistemática en formatos accesibles para llegar a todas las personas con discapacidad. Hoy en día es posible generar contenidos más incluyentes, por ejemplo, los videos con subtítulos, integración del lenguaje de señas o algún formato de lectura fácil.


En estos momentos se necesita de la empatía y solidaridad de todos para salir adelante, de ponernos en los zapatos del otro y si está dentro de nuestras posibilidades ayudar, cuidémonos todos de todos. ¡Hazlo por ti, y por los que más quieres!


Silvia Fernández Martínez

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