• Edwin Román Albarrán Jardón

El sistema deportivo mexicano, un modelo en franca crisis de profesionales e investigadores en cultu

Con el aprecio de siempre estimado lector, en esta ocasión le invito a que hagamos este ejercicio de reflexión sobre la profesionalización del sector deportivo en México.


El mercado de consumo deportivo atrae diversidad de clientes y consumidores del deporte. Por lo tanto, esta diversidad requiere de especialistas cada vez mejor preparados para atender las necesidades y demandas que requieren los diferentes segmentos de mercado de la industria del deporte.


Ya no es novedad que los seres humanos en el afán de mejora de sus cualidades físicas y cognitivas hacen lo posible para ser aceptados socialmente. Y los distintos métodos utilizados para conseguir esos efectos (Pérez, 2019). En esta lógica la prosapia oficial del olimpismo moderno Altius, Cituis, Fortis (más alto, más rápido y más fuerte), se constituye en una frase latina que justamente hace referencia al ideal que advierte el sentido de mejora de los seres humanos; que es ideado y lanzado por el dominico Henri Didon, Prefecto del Colegio parisino de Arcueil, y amigo personal de Coubertin, se ha difundido y es conocida hoy en todos los ámbitos del deporte; sin embargo:


El lema olímpico, tal como lo concibió su autor y ulteriormente lo explicaría no ha de ser entendido en la simplicidad interpretativa de una obsesiva mejora de los récords deportivos, sino en el progresivo perfeccionamiento del hombre merced al deporte, en su condición ontológica total. Citius, Fortius, Altius sería la ordenada pauta de una progresiva mejora dentro de un perfeccionamiento moral. (Durántez, 2004)


La frase desde que surgió tiene una finalidad en lo formativo y educativo en el ser humano, pero esa acción tiene que acompañarse de personas capacitadas, de profesionales altamente especializados en sus deberes hacía, con y para el deporte en cualquiera de sus manifestaciones: social, salud, educativo, profesional, alto rendimiento, ocio, recreación, tiempo libre, adaptado entre otros adeptos.


Pero entonces, quién no quiere a un profesional preparado a cargo de la dosificación del ejercicio, del proceso de entrenamiento, de las clases de educación física del colegio, al facilitador o monitor de natación, en el gimnasio, en el trabajo, el director atlético de un club público o privado, al gerente deportivo del club golf, las clases de tenis, entre tantos espacios donde un profesional se requiere, por esta razón adquiere sentido analizar el perfil del profesional encargado de la actividad física y deporte.


Se ha escrito bastante sobre los beneficios del deporte y también de lo perjudicial que resulta si hay excesos. De igual manera cuando el deporte asume su rol de desarrollo en los países, como una herramienta en el portafolio de las organizaciones del mundo. (Jaitman & Scartascini, 2017). En este contraste de deporte para el desarrollo y lo altamente perjudicial estriba la importancia de hacer líderes profesionales y construir programas permanentes y sistemáticos de capacitación para reducir el impacto que tiene el fenómeno del empirismo en el deporte mexicano.


El perfil de los profesionales a cargo de los sectores deportivos en México equivale a apuntar a una serie de factores donde el sistema deportivo de México debe articular tres escenarios: el económico principalmente, la función social y la organización deportiva (Comisión Europea, 2011); por la razón de que el desarrollo económico consiste en proporcionar mejores niveles de vida a todas las personas de forma sostenible y a largo plazo. Por lo tanto, un alto nivel de desarrollo solo puede alcanzarse a partir de un mayor crecimiento económico que sea compartido por toda la sociedad. El crecimiento, a su vez, exige más recursos (acumulación de capital y mano de obra) y un mejor aprovechamiento de los mismos (mayor productividad).


El rezago en México de capital humano en el sector deportivo es inminente, pero si nos referimos a aquellas personas que están licenciadas con algún título profesional para ejercer su actividad es aún menor. Aquí estriba un primer filtro para el diseño de estrategias en políticas sobre el Sistema de Cultura Física y Deporte en México. En el orden público quien tiene el control (marginal) es la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) a través del Registro Nacional de Cultura Física y Deporte (RENADE) y registra cuatro rubros: persona física, estructura, infraestructura y, hechos y actos deportivos. Éste emite un certificado denominado Registro Único de Deporte (RUD) que es el certificado que arroja el sistema una vez que se concluye el trámite y que sirve como comprobante e identificación en los eventos deportivos que así lo requieran.


Coincidentemente en el momento de escribir estas líneas estoy escuchando el parlamento abierto para analizar la propuesta de reforma del Fondo del Deporte de Alto Rendimiento (FODEPAR), un fideicomiso público en México, por tanto un ejercicio de alta responsabilidad sociocultural y, claro, de orden político. Desde luego que el tema de factor humano especializado como son entrenadores, es un pilar estratégico en la decisión de mantener o no el FODEPAR en México.


Dejar de lado el marco jurídico nacional al amparo de esta realidad social nacional, no es el objetivo de esta temática, ya que la Cultura Física y el Deporte es un derecho humano contemplado en el artículo 4º de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. En el Plan Nacional de Desarrollo (2019-2024) se describe en el rubro de economía como “El deporte es salud, cohesión social y orgullo nacional” en el que desglosan tres eje: 1) es una prioridad la actividad física, 2) el deporte para todos y 3) apoyo al deporte de alto rendimiento con transparencia.


Pero es en el segundo eje donde se establece que para ello se necesita que los profesores de educación física estén mejor preparados y estén recibiendo capacitación constante. El trabajo será estrecho con la Escuela Superior de Educación Física y la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (PND, 2018).


Otro documento en la línea de analizar esta problemática del factor humano y falta de profesionales en México, se encuentra en la Estrategia Sectorial del Deporte Mexicano, de la Dirección General de Bachillerato, publicado el 12 de febrero de 2014, donde se encuentra la agenda estratégica y el Informe (1 al 10) Sectorial del Deporte Mexicano que durante el sexenio 2012-2018 se elaboró, y en algunas de sus conclusiones establece que:


CAPACITACIÓN: es necesaria la unificación de criterios, materias y contenidos en materia de deporte por parte del personal docente; formar profesionales competentes es fundamental si se quieren sentar las bases y nutrir de personal cualificado a todos los estados, ciudades y poblados del país. Igualmente importante, será dotar a todos los colegios de profesionales y darle a la Educación Física dentro del currículo académico el peso que se merece, máxime teniendo en cuenta los índices de obesidad y sobrepeso del país (Informe 09, dgb.sep.gob.mx, 2014).


Este informe hace énfasis en la mala capacitación de los agentes del deporte profesional: “tanto en la rama de gestión y administrativa como en la meramente deportiva……, por norma general hay una falta de profesionalización en los agentes gestores del deporte profesional en primera instancia y entre los técnicos, jueces / árbitros, y deportistas en última instancia” (ídem).


En otro apartado del informe Educación Física y Deporte en el Sistema Educativo se establece lo siguiente: Deporte Universitario (01), que menciona que el currículo para los profesionales de la educación física y el deporte en el ámbito educativo con base en el informe sobre el Mercado de la Educación Superior en México supone una tasa de crecimiento anual (2011) de 6.1%.


Esta información está respaldada por la oficina económica y de comercio de la embajada de España en México. Aquí se hace un diagnóstico de las 6 instituciones educativas de educación superior y otras como las escuelas normales (educación que no forma parte del sistema de enseñanza superior) que forman profesionales en áreas afines a la cultura física y el deporte, en conclusión se dice:


El potencial formativo en México es enorme, aunque esta variabilidad no facilita el criterio del empleador a la hora de determinar los perfiles ajustados a sus necesidades, ni del formador a la hora de adaptar la oferta formativa a un mercado laboral ordenado.


Si es suficiente o no lo que realmente nos queda decir es que es evidente la falta de coordinación y articulación de políticas públicas y autoridades que regulen las actividades de miles de personas que prestan sus servicios sin tener la licencia profesional para hacerlo.


“El país también requiere la desconcentración de la Enseñanza Superior, es una oportunidad de incrementar la cobertura tanto de la Educación Física como del Deporte con profesionales altamente cualificados”. Llama la atención que una estrategia presidencial del sexenio pasado, que evidentemente nunca vio la luz, fue la creación de una Universidad Nacional del Deporte, proyectada por la CONADE para compensar “la carencia del personal preparado y calificado para el fomento de la enseñanza y la dirección del deporte”.


En México existen grandes Instituciones de Educación Superior (IES) con alto desempeño académico en la formación de profesionales e incluso con alcance internacional, sin embargo la investigación en las ciencias del ejercicio, deporte y cultura física es otra gran faceta que aún está lejos de alcanzar niveles suficientes para detonar el grado de conciencia social (bienestar, educación por movimiento ciudadano y cohesión social) que hace falta a nuestro sistema deportivo mexicano.


Ya ni mencionar el Sistema de Capacitación y Certificación de Entrenadores Deportivos (SICCED) que surgió en 1996 como estrategia emergente (es un programa federal perteneciente a la Comisión Nacional de Cultura Física (CONADE) con el objetivo de crear mecanismos para la inscripción, capacitación y certificación de entrenadores deportivos en México. Y llegó para quedarse ante la necesidad de contar con un modelo que respondiera a las demandas del desarrollo deportivo (cualifica conocimientos y habilidades). Habrá que hacer una reingeniería de este programa que en su momento fue remedial y se convirtió en la panacea del deporte mexicano. Pero ya no lo es.


El modelo de sistema de deporte en México requiere de profesionales en toda la extensión de la palabra desde el nivel directivo, táctico y operativo. México tiene un exceso de mano de obra barata en el campo deportivo, pocos son los que legislan, gestionan e investigan, y más aún no hay equidad en los puestos administrativos, la mayoría son hombres que dan pocas oportunidades a las mujeres, otro gran problema. Por cada 10 hombres en puestos de dirección existe una mujer, cuestión que habrá que mejorar.


Los expertos opinan que si queremos revertir estas y otras debilidades operativas alrededor del deporte se requiere estimular un sistema fiscal, legislativo y científico para sustantivar las acciones estratégicas que irrumpan la barrera de los gobiernos federales, estatales y municipales y transfieran su consistencia en un plan de largo plazo, por ejemplo un plan hacia el año 2050. En 30 años podríamos erradicar la globesidad, las enfermedades degenerativas, la improvisación, la corrupción y el profundo desconocimiento que existe entorno a nuestra propia población en materia de cultura física y deporte.


Edwin Román Albarrán Jardón

Maestro en Gestión Deportiva por la Universidad de La Salle Bajío y doctorante en Educación.

Profesor de Tiempo Completo. Licenciado en Cultura Física y Deporte por la Universidad Autónoma del Estado de México.

eralbarranj@uaemex.mx, @GedMexico, Instagram: eraj33b

Revista Pensamiento Libre "Por la libre comunicación de las ideas" ®