• Edwin Román Albarrán Jardón

Disrupción Deportiva en Tokio 2020: un modelo económico sin precedentes

Con el aprecio de siempre estimada comunidad de lectores, en esta ocasión invito a que hagamos este ejercicio de reflexión en plenitud de la pandemia, sobre la sedación veraniega de los Juegos Olímpicos de Tokio.


Atrás quedó la pandemia más grave de la historia, la provocada por la influenza de 1918. Han trascurrido 102 años desde ese acontecimiento y hoy el mundo se enfrenta nuevamente a un virus letal. La cronología histórica de las pandemias nos ha marcado de alguna u otra manera y puesto a prueba la supervivencia en todas las dimensiones humanas haciendo estragos en los distintos sistemas, primordialmente salud, económica, gubernamental y social. Así, este artículo pretende reflexión qué esta sucediendo en el sector deportivo.



Un antes y un después deja la pandemia del COVID-19 en la industria del deporte. La era de los modelos de negocio están siendo afectadas en términos de la economía y las finanzas de las empresas deportivas del orbe. Esto provocará, sin lugar a dudas, que las instituciones y organizaciones deportivas se adapten a modelos económicos atípicos.


El tiempo corre y los modelos de negocio deportivo en todos los rubros están amenazados, este es el caso de la industria del futbol a nivel mundial, el preferido de miles de personas. Este gigantesco negocio está en crisis, “el cierre de un mercado global con ventas en servicios y productos que en 2018 ascendieron a 489,000 millones de dólares”. El balance del impacto que la pandemia tendrá en el deporte y las ligas millonarias del mundo es: 1) NFL (13 billones), 2) MLB (9.5 billones), 3) Futbol Inglés (5.3 billones), 4) NBA (4.8 billones), 5) NHL (3.7 billones), 6) Futbol Alemán (2.8 billones) y 7) Futbol de España (2.2 billones) estimado en dólares (2016); esto repercutirá en el movimiento económico que da empleo a miles de personas.


Al momento de escribir estas líneas, dos acontecimientos se anuncian en pocas horas, típico de la virtualidad de las redes sociales de nuestro tiempo. La primera noticia tiene que ver con que la Liga MX se cae a pedazos perdiendo 150 millones de euros por COVID-19 (Períodico El Heraldo,2020). El portal www.transfertmarkt.es publica información acerca de la estrepitosa caída del mercado mexicano de futbol aparejada a “una devaluación mundial de jugadores”, lo que tendrá serias afectaciones financieras además hace estragos al valor de las plantillas de los equipos. El segundo hecho es la aparición de la eLigaMx, un torneo de futbol virtual que deja ver el ingenio mexicano que a través de una réplica del torneo original que se entrega a las plataformas digitales y canales de televisión. Este proyecto comenzó el 3 de abril de 2020, cuando la televisora ESPN arrancó también el torneo NBA2K20 con un formato diferente. En ambos casos participan estrellas de ambas ligas profesionales. Veamos qué sucede.


Otro gigante como modelo de negocio deportivo que se ha visto afectado y requiere adaptarse y afrontar un desempeño financiero son los Juegos Olímpicos Tokio 2020, una vez que se ha anunciado su aplazamiento por Coronavirus, por ahora del 23 de julio de 2020 al 8 de agosto del 2021. Aunque ya en 1916, 1940 y 1944 los juegos olímpicos fueron cancelados por cuestiones bélicas (primera y segunda guerra mundial), no puede dejar de señalarse que es una súbita suspensión tras 124 años de historia en la era moderna de las Olimpiadas.


Pero, ¿qué significa el aplazamiento para los sectores involucrados directamente como el gobierno, patrocinadores, televisoras (derechos de transmisión), socios tecnológicos, entradas vendidas, licencias de marca y, principalmente, los atletas? ¿Qué impacto económico se estimá?


Con una decisión costosa que los catapulta a ser los juegos más caros de la historia se tendrá que disponer de “miles de millones de dólares más, justo cuando la economía mundial está abatida”. En diciembre de 2019 el comité organizador de Japón estimo el evento en 12,000 millones de dólares con fondos provenientes del comité y el gobierno metropolitano de Tokio. Pero el retraso tal vez provocará costos adicionales de unos 2,753 millones de dólares (Nikkei) sin incluir cualquier efecto de la pandemia.


Para algunos es conocido que el impacto económico y social en los países y ciudades sedes. En este sentido, Bent Flyvbjerg y Allison Stewart (Universidad de Oxford) los catalogan de desbordantes y sobre costosos. Ambos investigadores muestran que “los costos olímpicos siempre superan las estimaciones. El ejemplo más extremo fueron los juegos de Montreal en 1976, que excedieron al presupuesto en un 760%”.


Analizando datos de los últimos 50 años, los Juegos más costosos han sido: 1) Londres 2012 (14 800 millones), 2) Barcelona 1992 (11 400 millones), 3) Montreal 1976 (6000 millones) y 4) Pekín 2008. Para Japón, sólo los costos adicionales de mantenimiento de los 45 inmuebles que se utilizan para el evento tendrán un costo de 202 millones de dólares, mencionó Katsuhiro Miyamoto profesor de la Universidad de Kansai al estimar el costo de reprogramar el evento, ya que nadie sabe si la pandemia estará bajo control el siguiente año.


Esta diferencia entre los costos finales reportados y los costos establecidos son un problema persistente en los juegos olímpicos:


Descubrimos que los Juegos se destacan de dos maneras distintas en comparación con otros megaproyectos: (1) Los Juegos se desbordan con un 100% de consistencia. Ningún otro tipo de megaproyecto es tan consistente con respecto al exceso de costos. Otros tipos de proyectos suelen estar dentro del presupuesto de vez en cuando, pero no los Juegos Olímpicos. (2) Con un costo promedio desbordado en términos reales de 179 por ciento, y 324 por ciento en términos nominales, los desbordamientos en los Juegos han sido históricamente significativamente mayores que para otros tipos de megaproyectos, incluyendo infraestructura, construcción, TIC y represas. Por lo tanto, los datos muestran que para que una ciudad y una nación decidan organizar los Juegos Olímpicos es asumir uno de los megaproyectos de mayor riesgo financiero que existe, algo que muchas ciudades y naciones han aprendido a su propio riesgo (Flyvbjerg & Stewart, 2012).


Además de esta diferencia entre la inconsistencia y el desbordamiento económico, están también los gastos públicos que representan para una ciudad y sus habitantes un exceso de gastos, ya que por años un país o ciudad pagan el costo de un evento de esa magnitud (Gutiérrez, 2014); también coincide con esta linea de argumento que hay un problema de medición económica al decir que “cuando a una ciudad le adjudican los Juegos Olímpicos, se espera una gran cantidad de dinero circulando” Gutiérrez analiza tres tipos de efectos económicos: multiplicadores, directos e indirectos, los cuales plantean un debate sobre la validez de estudios sobre impacto económico en acontecimientos deportivos.


En síntesis, sí existe un problema sin COVID en las técnicas de análisis de impacto económico real. Imaginemos el impacto global del nuevo dinero en la economía de Tokio a largo plazo con la Pandemia sobre Juegos Olímpicos.


No existe certeza ante este escenario mundial, ningún modelo económico está preparado y los juegos olímpicos no son la excepción. La la definición etimológica de pandémos justamente radica que su impacto es en “el pueblo entero” sin distingo de nacionalidad, raza o credo. El modelo económico de los juegos por fuerte que sea le cobrará factura el factor sanitario. Pero “a grandes males, grandes remedios” versa un refrán popular que se utiliza con frecuencia, lo impostergable es que el futuro de los juegos olímpicos es el próximo 2021 e incluso los Juegos Paralímpicos aunque por ahora es poco predecible la gran cantidad de ajustes que habrá que hacer en todas dimensiones económicas, financieras, tecnológicas (Intel: proveedor que integrará tecnologías capaces de ofrecer experiencias innovadoras a atletas, asistentes y personal), políticas, deportivas y, principalmente, sociales.


El impacto que estos cambios traerá en el rendimiento deportivo de los atletas, que son la columna vertebral de esta justa deportiva, aún está por verse. Lo que resulta evidente es que los atletas ya calificados al evento tendrán que superar otra prueba más con la gran capacidad de adaptación y de pro acción que poseen.

Edwin Román Albarrán Jardón

Maestro en Gestión Deportiva por la Universidad de La Salle Bajío, México.

Doctorante en Educación.

Profesor de Tiempo Completo. Licenciatura en Cultura Física y Deporte. Universidad Autónoma del Estado de México.

eralbarranj@uaemex.mx, @GedMexico

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