• Guadalupe Yamin Rocha

Infancia

Estimada comunidad librepensadora:


Pocas ocasiones la publicación de nuestra edición se retrasa por causas de fuerza mayor. Una vez que terminé de escribir la carta de la directora para este número dedicado a la Infancia, dos acontecimientos aparecieron en la agenda nacional y sacudieron no sólo a nuestro país sino al mundo entero. A la luz de estos eventos, esa carta ya no parecía pertinente.


El 9 de marzo de 2020 México cambió para siempre. Las mujeres fuimos convocadas a realizar un paro nacional para mostrar nuestro hartazgo y descontento por la violencia que sistemática e históricamente se cierne contra nosotras. La mitad de la población de nuestro país fue convocada bajo el lema “El 9 ninguna se mueve”. A esta convocatoria se sumaron muchas empresas, la mayoria de ellas dirigidas o creadas por mujeres. Y poco a poco, de manera irónica y contradictoria por no decir cínica, administraciones municipales y estatales se sumaron a la iniciativa y dieron “permiso” a sus empleadas para adherirse al paro. Creo que estas entidades de gobierno no entendieron, o no quisieron entender, que las mujeres no pedimos permiso ni parecer. No entendieron el mensaje porque ninguna de ellas salió a promover acciones serias para mitigar la violencia de género.



¿Y cómo impacta este paro nacional en el tema que nos ocupa: la infancia?, en que se promovió el planteamiento de cambios radicales en la educación de niñas y niños, para fomentar las relaciones de respeto entre géneros y liberar a las mujeres de los estereotipos sociales que no permiten un sano desarrollo personal y profesional.


Por otro lado, justo cuando los mexicanos comenzamos a expresar un sentimiento de unidad no visto desde hacía décadas, y cuando nos dimos cuenta que unidos podemos más que los gobiernos, la Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia mundial por el nuevo Covid-19, el pasado 11 de marzo de 2002.


Semanas después, la mayoría de los países en Europa y América Latina cerraron parcialmente sus fronteras y pidieron que las personas se quedaran en su casa y que se practicara el distanciamiento social. Además de emitir medidas económicas para mitigar el impacto negativo provocado por la pandemia. En México, hasta el cierre de esta edición, nuestro presidente aún piensa que no debemos adoptar estas medidas, que la honestidad y la fe ahullentarán cualquier mal.


¿Cómo impacta esta pandemia a la infancia?, la SEP amplió el periodo vacacional de Semana Santa del 20 de marzo al 20 de abirl. Un mes que las niñas y los niños de nuestro país estarán en casa con sus padres o cuidadores primarios. Un lapso en el que las familias tendrán la oportunidad de reconfigurar los estilos de crianza y donde los padres deberemos mostrar una capacidad enorme de empatía y tolerancia, así como practicar toda la paciencia que podamos.


Y que irónico, siempre pedimos más tiempo en familia y ahora la vida nos lo ha concedido. Tiempo en casa, tiempo con nuestros hijos, tiempo con nuestra pareja, tiempo con nuestro padres y con nuestros abuelos, aunque con éstos últimos es imposible practicar el distanciamiento social porque no habría nadie más que pudiera cuidarlos. Al final de esta cuarentena social que sólo en México es voluntaria, nos daremos cuenta si aprovechamos bien este tiempo y si tuvo un impacto positivo o negativo para nuestras niñas, niños y adolescentes.


Nota aclaratoria: lo expresado en esta Carta de la Directora son opiniones propias y no necesariamente reflejan la postura del Consejo Editorial.





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