• Ricardo Ortiz Romero

La importancia de invertir en tecnología en los centros penitenciarios

La tecnología que se aplica a la seguridad de personas o inmuebles es múltiple y diversa; desde los sistemas de videovigilancia, los tradicionales mecanismos de circuito cerrado de televisión (CCTV), o aquellos más sofisticados que permiten el reconocimiento de personas e identificación de vehículos, hasta los controles de acceso que involucran el uso de tarjetas o de alguna parte del cuerpo (biometría) para la identificación y autentificación; forman parte de un gran ecosistema que debe trabajar conjunta e integralmente para reducir al mínimo la vulnerabilidad.



En los centros penitenciarios la videovigilancia resulta muy favorable pues permite que con pocos guardias se puedan vigilar simultáneamente diferentes zonas como celdas, pasillos, patios, entradas, salidas y perímetro, entre otras; además es una herramienta que contribuye a optimizar la supervisión de los reclusos e internos, con lo que se consigue también mejorar los procesos.


Sin embargo, el problema para la mayoría de las instituciones penitenciarias en nuestro país es la velocidad con la que suceden los avances tecnológicos, que muchas supera el conocimiento, la capacidad y la actualización de quienes toman las decisiones, lo que genera un gran número de casos en los que se analizan adecuadamente la funcionalidad o alcances en el uso de nuevas tecnologías en el tema de seguridad. Generalmente al momento de adquirir sistemas de seguridad se opta por lo que ya se conoce aunque no sea exactamente lo que se requiera; en otras circunstancias se elegirá la opción más económica pero en realidad esa no es precisamente la mejor alternativa.


Cuando se subcontrata la operación de los reclusorios, como muchos en México; el contratista no duda en mejorar su utilidad en la compra por encima del beneficio operativo, ello abarata el costo de adquisición en lugar de disminuir el gasto total de propiedad de la solución provista, misma que cubrirá una especificación mínima, por lo que la tecnología elegida podría resultar obsoleta o solamente podrá cubrir requerimientos mínimos, será más vulnerable, carecerá de planeación y de una ingeniería que la respalde; también dejará de lado las innovaciones y estándares tecnológicos que pretenden ir por delante de las capacidades de los propios grupos delictivos.


Inversión inteligente por encima del precio de la tecnología


Entonces, la tecnología utilizada resulta casi siempre atrasada y obsoleta. He notado, en diferentes ocasiones y países, que en los reclusorios al igual que en muchos sistemas de administración de inmuebles e incluso en sistemas de vigilancia urbana, se cubre únicamente lo mínimo necesario. Ya sea por indolencia, falta de capacitación o presupuesto; sin notarlo, también se les da acceso a los delincuentes, quienes pueden utilizar las instalaciones sin autorización. En noticias recientes se revela que los criminales tienen sus propios centros de monitoreo para vigilar a la autoridad en perímetros y ciudades enteras; ahora son ellos quienes podrían vigilar a los demás.


Con decisiones inteligentes y una inversión sustentada se pueden conjugar diferentes tecnologías flexibles, escalables y de mayor funcionalidad, como los sistemas de reconocimiento biométrico facial conectados a computadoras centrales de la policía para reconocer a las personas que ingresan a visitan a los internos. También, se pueden integrar controles de acceso que alerten a los guardias cuando alguien pretenda violentar alguna contraseña o intente acceder en horarios o puntos no autorizados.


Es importante considerar especificaciones técnicas determinadas; adecuada resolución y un formato que permita una correcta compresión de los archivos; además se deben utilizar cámaras capaces de captar la radiación térmica para protecciones perimetrales y la luz infrarroja para las áreas oscuras, además de contar con funciones básicas como detección de movimiento, alarmas antisabotaje o detección de audio, que pueden ejecutarse desde las propias cámaras. También se deben colocar estratégicamente según sus características, no todos los dispositivos funcionan igual o sirven para lo mismo.


Es fundamental que la vigilancia o monitoreo trasciendan al exterior del centro penitenciario en sitios autorizados y supervisados, con el objetivo de detectar posibles actos de corrupción cometidos por el personal responsable del monitoreo y para reaccionar oportunamente en caso de fallas en el sistema.


Muchas de las soluciones de video existentes en el mercado permiten compartir imágenes en vivo al exterior además de grabar y almacenar material en cualquiera de las cámaras para disponer de una visión general de las situaciones que se lleguen a presentar.


Con los sistemas de vigilancia discreta y sonido integrado a las cámaras se puede escuchar a los internos, interactuar con los guardias, accionar alertas por sonido y detección de pánico, analizar frecuencias específicas como los disparos de arma y tener un mayor control de lo que sucede al interior.


Es importante recordar que cada cámara es diferente y tiene objetivos y propósitos específicos. Quienes toman las decisiones en materia de seguridad deben acercarse a personal experto en el área tecnológica orientada a ese sector y con ello tener un panorama actual sobre las innovaciones existentes, pues de eso depende un adecuado diseño, integración e implementación de un sistema de seguridad funcional y flexible que permita resolver cualquier tipo de vulnerabilidad.


Ricardo Ortiz Romero

Ingeniero en Sistemas Computacionales por el ITESM.

CEO de 365i PUNTO MX (Expertos en Seguridad Electrónica & Telecomunicaciones).

ricardo.ortiz@365i.mx

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