• Vicente Camacho Téllez

La tecnología detrás de las criptomonedas y la ciencia

Aunque lo que más conocemos de las criptomonedas es su uso en el terreno financiero, existen otros campos donde pueden ser aprovechadas de manera benéfica.


La tecnología que permitió el desarrollo de las criptomonedas tiene aplicaciones potenciales en la ciencia y específicamente en la Medicina.


Dicha tecnología se denomina cadena de bloques, blockchain, en inglés; a grandes rasgos consiste en una gran base de datos en la cual queda registro de cada una de las transacciones realizadas. Una de sus virtudes es que no requiere de un ente central ni de algún tercero que funja como intermediario.


Esto representa una gran ventaja, pues hasta ahora para un acuerdo entre dos partes, se requería de una tercera en la que ambas confiaran para garantizar las transacciones, en el caso de las criptomonedas de dinero, en el caso de la ciencia, de datos; por ejemplo, un banco, un notario, un auditor. Este problema se resuelve con la criptografía, pues en cada computadora de la red queda registro de la transacción, sin necesidad de una computadora central y todos los integrantes de la red tienen conocimiento de cada movimiento.


Esta posible aplicación en la ciencia tiene la potencialidad de mejorar la reproductibilidad y el proceso de revisión por pares, todos los artículos científicos antes de publicarse deben ser revisados por expertos en el tema, diferentes a los autores, con esas bases de datos incorruptibles.


Actualmente existen diversos grupos en el mundo con la intención de compartir datos científicos, así como de pacientes, con la garantía del buen manejo de la información, vía el proceso de encriptación, mediante el uso de la tecnología de cadena de bloques, que permite mayor libertad y rapidez para diferentes trabajos de investigación que se reflejen en diferentes aspectos como; tratamientos, conocimiento de la fisiopatología de ciertas enfermedades, entre otros.


Como toda novedad e idea revolucionaria, esta intención también ha encontrado grupos opositores que desconfían del manejo de la información, además (desde mi punto de vista, acertadamente), exigen una revisión muy estrecha desde el enfoque bioético antes de la puesta en marcha de proyectos de esta índole.


El resguardo seguro de datos, así como su distribución a quienes tengan un interés legal en ellos, son muy útiles en el campo de la Medicina. Especialmente en aquellas áreas que demandan el uso de imágenes para enriquecer el proceso de diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Por ejemplo, la Dermatología, la Neurología, la Traumatología, etc.


Con el uso de la tecnología de bloques, profesionales de estas áreas estarían en posibilidad de compartir imágenes e información de forma segura y además podría evitarse el problema de la duplicación de datos, pues al acceder a una red en la que existe evidencia de todas las transacciones, la información que es enviada está al alcance de todos los integrantes de la red.


Dicha aplicación también tendría beneficios en los pacientes, pues podrían tener acceso a sus expedientes, así como la facilidad de solicitar una segunda opinión médica con la garantía de que toda la información necesaria ha sido transmitida y está en poder del segundo médico.


Incluso tendría ventajas en lo que se refiere al almacenamiento físico de los expedientes de los pacientes.


Es cierto que otros desafíos implicados en el uso de esta tecnología deben ser evaluados, principalmente el que tienen que ver con la confidencialidad de la información compartida, pero sin duda representa una oportunidad que debe ser explorada para hacer más eficiente el proceso de investigación, así como el de la atención a los pacientes.


Vicente Camacho Téllez

Médico por la Universidad La Salle, A.C.

Especialista en Neuropsicología Clínica por el ISEP, Barcelona, España.

Maestro en Ciencias (Neurobiología) por el INB, UNAM, Campus Juriquilla.

vicentct@hotmail.com, @VICATEL

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