• Daniel Valdez García

Ley de seguridad interior


Introducción


La vida requiere de diversos aspectos de seguridad, por lo tanto, también una nación.


A partir de 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU puntualizó el tema de la Seguridad Nacional, como responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional, al privilegiar el acuerdo, cuando las partes se hallen en conflicto.


Desde 2006 México ha intensificado el discurso, la legislación y la ejecución en materia de seguridad pública de la nación en dos vertientes; una que tiene que ver con los ciudadanos, en términos de que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona; la segunda se asocia a la protección de los derechos civiles de individuos y grupos sociales que pueden ser afectados, por ejemplo, por la política de seguridad nacional de los Estados Unidos de América.


La seguridad interior es una homologación de la seguridad de la nación y de la sociedad, en términos de bienestar y del acceso a los servicios públicos.


1. México sangriento


Desde la intentona de la Revolución mexicana, esta nación se ha visto envuelta en una ola de sangre que sube y baja, pues fue una guerra de guerrillas, al grado de que la Revolución no se consumó nunca.


Después, vino otra catástrofe social en el periodo del presidente Plutarco Elías Calles, la llamada “guerra cristera”.


El 2 de octubre de 1968, los estudiantes y la juventud mexicana se vieron salpicados de sangre y dolor, por la matanza de los universitarios que protestaban ante las decisiones del gobierno en turno.


La desaparición y asesinato de periodista es numerosa desde 1970.


Los organismos internacionales han insistido en la violencia que persiste en México, y en la enorme cantidad de víctimas, a causas del crimen organizado y desorganizado; algo de lo que muchos somos testigos.


Por todos esos antecedentes y los acontecimientos actuales, urge una seguridad interior sin guerra.


2. Leyes arbitrarias


Todas aquellas que son inconstitucionales; como las leyes a favor del aborto, que niegan el derecho a la seguridad fundamental, de aquellos indefensos cuyos derechos deben ser tutelados por la nación. No se puede tratar a todos los ciudadanos como criminales, ni a los criminales como ciudadanos en pleno goce de sus derechos.


Desde hace 11 años México se ha sumido en una vorágine de leyes que fracasaron en otras naciones y que fueron declinadas; como los vacíos legales de las uniones de parejas del mismo sexo, así como la posibilidad que tienen de adoptar niños, leyes que permiten el matrimonio con niñas, leyes a favor del consumo lúdico de estupefacientes, y leyes para que los ciudadanos porten armas de distinto calibre. No aprendemos de la historia ni del fracaso de otras naciones. Las leyes garantistas permiten la impunidad e institucionalizan la corrupción.


Los grandes líderes populistas han basado la seguridad de sus naciones en ejércitos a sus órdenes, del llamado “antipueblo” basado en el odio.


La ley de seguridad interior concede al ejército y a la marina un poder expansivo, se trata de facultades extraordinarias, incluidas las tareas de inteligencia; ser un poder represivo y opresivo. De eso hay y hubo mucho en el pasado, ante la militarización de América Latina, de lo cual, sabemos que se ocultó muchísimo en ejecuciones que nunca serán legítimas, éticas y mucho menos morales. Es urgente declarar y aclarar la naturaleza y misión del ejército, de la marina y de la policía, que sean garantes de los derechos y de la ciudadanía, con claridad de funciones y responsabilidades delimitadas.



Conclusión


La desigualdad en la sociedad genera inseguridad, esto es motivado por la falta de educación, de fuentes de trabajo y de protección civil, pero sobre todo, del derecho a opinar y proponer en una socialización de bienes y servicios. Este fenómeno global, afecta de forma local.


La teoría sociológica de Maslow, sobre la ecuación población y agresividad por falta de alimento y espacio, sigue vigente en nuestra gente.


Debe haber claridad en los conceptos vertidos en esta ley, regulación de las fuerzas armadas y su implementación bajo el indefectible caso de necesidad, que no debe confundirse con el de necedad, como ocurre con las violentas manifestaciones capitaneadas por la izquierda. Todos somos responsables de la inseguridad, por la falta de formación en responsabilidad, justicia y respeto; por el exacerbado paternalismo. Un país productivo es menos agresivo; una nación con proyectos tiene futuro, una nación ocupada de lo urgente siempre olvida lo importante. Es necesario endurecer las penas a quienes delinquen y corrompen, sea quien sea. A México le falta educación que multiplique el bien común, necesita aprovechar la experiencia que reproduce los valores, sin los cuales, una sociedad es decadente, y eso no lo arregla ningún presidente. ¡Es tarea de todos!


Daniel Valdez García

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