• Alan Cortés Lugo

De la Medicina curativa a la Medicina preventiva

La importancia de la formación de recursos humanos en medicina preventiva es innegable, el modelo actual de medicina curativa resulta cada vez más costoso. Por ello, debe plantearse un cambio en el paradigma dominante de atención médica hegemónica súper especializada hacia un modelo de atención primaria de la salud en el que las personas contribuyan con la adopción de responsabilidades para el cuidado de su salud; en el que los servicios sanitarios sean promotores y guías para que los individuos adquieran habilidades personales y comunitarias para modificar sus condiciones.


El concepto de la medicina en México con preocupante aceleración se ha visto desprestigiado; el origen de esta situación ha sido irónicamente la protección a la salud. La entrada en vigor de la normatividad aplicable para el surtimiento de cualquier antibiótico mediante una receta, hizo que las cadenas farmaceúticas aprovecharan la oportunidad para “mal baratar” al gremio médico y colocar consultorios anexos a sus negocios; con esto ahora se tiene acceso a una consulta médica por $25.00; y no sólo por el aparente bajo costo de la consulta es que la gente acude a este servicio, sino que el tiempo de espera para tener la atención médica no se compara contra el que se tiene que invertir en una institución del Estado, y a pesar de que las personas cuenten con algún tipo de seguridad social, la demanda ha sido creciente en los consultorios de farmacias.

La ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) menciona que en hospitales públicos y del sector IMSS e ISSSTE han mejorado los tiempos de espera para la atención en cuestión de primer contacto, además, las patologías han evolucionado, por lo que los médicos han requerido una mejor preparación ante la explosión de nuevos diagnósticos; se han dejado de atender enfermedades comunes para la población tales como diarreas o infecciones de vías respiratorias por complicaciones de patologías crónico-degenerativas, en especial las de diabetes, tales como afecciones visuales y amputaciones.

La aparición de tales complicaciones tiene que ver, entre otras cosas, con el deficiente apego a los tratamientos médicos por parte de los pacientes, que puede explicarse por la falta de información sobre las repercusiones de sus propias enfermedades. Por otro lado, acudir rutinariamente con médicos de consultorios de farmacias no garantiza una debida vigilancia de las enfermedades crónicas, y ante una complicación, que ya no puede ser atendida en el consultorio, hay que dirigirse al centro de derechohabiencia con el que se cuenta, lo que provoca el encarecimiento de la atención, puesto que las condiciones del paciente demandan mayores recursos materiales y humanos, ya que deben ser atendidos por especialistas.

Una estrategia para reducir tales gastos, es sustituir, en la medidia de lo posible, la intervención de la medicina curativa, por la intervención de la medicina preventiva. Esto debe ocurrir desde el seno familiar y reforzarse en las aulas de todas nuestras primarias y secundarias, pues es bien sabido que los verdaderos cambios se gestan en la educación de las personas. Otra de las medidas, -en las que ya existe intervención gubernamental, al menos en la Ciudad de México- es establecer un expediente clínico electrónico único para todos los centros de atención a la salud, lo que permite un mejor control de las patologías de los pacientes y por ende una mejor evolución y mejor pronóstico. Uno de los retos que enfrenta el gobierno al implementar esta estrategia, es la cuantiosa información y la infraestructura que su manejo y almacenamiento demandan. Y aunque esto en primera instancia ha requerido de una cuatiosa inversión, no hay duda de que la contención del gasto en salud se verá muy favorecida, ya que ello ocasionará un mejor manejo de los recursos, por ejemplo, evitaría la duplicidad de pruebas diagnósticas de laboratorio y gabinete.

Si se logra que los programas de medicina preventiva sean exitosos, el gasto para la atención de un paciente será menor, pues no requerirá de grandes erogaciones destinadas a la corrección y control de complicaciones.

Mientras la mentalidad no sea cambiada, todo quedará en buenas intenciones y excelentes proyectos, que difícilmente podrán cristalizarse. Por ello, desde nuestro ámbito particular nos corresponde promover dicha evolución y ser el revulsivo necesario para la consecusión de los objetivos descritos.

REFERENCIAS

  1. López-Moreno S, & Puentes-Rosas E."Observatorio de la Salud Pública en México 2010". Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Biológicas y de la Salud. México, D.F. 2011.

  2. Encuesta Nacional de Salud y Nutricion (ENSANUT), Resultados nacionales 2012, pág. 46-47. En línea: http://ensanut.insp.mx/informes/ENSANUT2012ResultadosNacionales.pdf.


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