• Jesús Gabriel Flores Tapia xe1za@hotmail.com

Frente a un Derecho, Existe una Obligación

La reforma al artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, del 10 de junio del 2011, reconoce que los derechos humanos no pueden restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que la propia Constitución establece.




En consecuencia y en el ámbito de sus competencias, todas las autoridades tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, y otorgar la protección más amplia a las personas. Corresponde pues al Estado; prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos.


Pero ¿Cuáles son estos derechos? La respuesta se encuentra en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, instituida por la Asamblea General de la Organización de la Naciones Unidas, mediante la Resolución 217 A (III), del diez de diciembre de 1948. Y que para mayor claridad se resume en los siguientes:


Principio de libertad, que se basa en la legalidad, es decir: “Todo lo que no está prohibido para los particulares está permitido, mientras que los servidores públicos sólo pueden hacer lo que la ley les faculta”. La libertad se manifiesta al poder circular libremente y en elegir la residencia en el territorio de un estado; libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; de opinión y de expresión; de reunión y de asociación pacíficas.


Principio de igualdad, significa que todos somos iguales ante la ley y bajo su protección, sin distinción. No se deben hacer distinciones de raza, color de piel, sexo, idioma, religión, opinión o condición política, jurídica o internacional, o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.


Principio de fraternidad, que consiste en evitar tratos crueles, denigrantes y destructivos hacia las personas, por ejemplo: toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se pruebe su responsabilidad conforme a la ley y en juicio público, en el que se aseguren todas las garantías necesarias para su defensa. Y mucho menos ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.


Además, los derechos humanos están en contra de arbitrariedades en la vida privada o familiar, en el domicilio, con la correspondencia, o de ataques a la honra y reputación de las personas. Niegan la esclavitud o la servidumbre. Por el contario, protegen los derechos a la vida, la salud, la educación, la seguridad personal, de formar una familia, a la propiedad, a la personalidad jurídica, a la participación en el gobierno directamente o por medio de representantes libremente electos mediante el voto universal y secreto, a la seguridad social, a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales indispensables, a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad, a el trabajo remunerado y hasta a los periodos de descanso y tiempo libre, a formar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a disfrutar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten, a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de autoría propia; y que se establezca un orden social e internacional de armonía, paz y legalidad.


Frente a estos derechos, las personas tienen deberes y obligaciones que invariablemente deben cumplir, según lo establece la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, a saber:


Las personas tienen los siguientes derechos: “A la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad; a la igualdad ante la Ley (todas las personas son iguales ante la Ley y tienen los derechos y deberes sin distinción de raza, sexo, idioma, credo ni otra alguna); a la constitución y a la protección de la familia; a la inviolabilidad del domicilio; a la preservación de la salud y al bienestar (toda persona tiene derecho a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales, relativas a la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos públicos y los de la comunidad); a la educación (debe estar inspirada en los principios de libertad, moralidad y solidaridad humanas; tiene el derecho de que, mediante esa educación, se le capacite para lograr una digna subsistencia, en mejoramiento del nivel de vida y para ser útil a la sociedad… el derecho de educación comprende el de igualdad de oportunidades en todos los casos, de acuerdo con las dotes naturales, los méritos y el deseo de aprovechar los recursos que puedan proporcionar la comunidad y el Estado… toda persona tiene derecho a recibir gratuitamente la educación primaria, por lo menos); al trabajo (en condiciones dignas y a una justa retribución en relación con su capacidad y destreza, que le asegure un nivel de vida conveniente para sí y su familia); a la seguridad social (que le proteja contra las consecuencias de la desocupación, de la vejez y de la incapacidad, que proveniente de cualquier otra causa ajena a su voluntad, la imposibilite física o mentalmente para obtener los medios de subsistencia); a la propiedad privada (correspondiente a las necesidades esenciales de una vida decorosa, que contribuya a mantener la dignidad de la persona y del hogar); de asilo en territorio extranjero (en caso de persecución que no sea motivada por delitos de derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios internacionales).


La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, establece los siguientes deberes de las personas: “Ante la sociedad (toda persona tiene el deber de convivir con las demás de manera que todas y cada una puedan formar y desenvolver integralmente su personalidad); para con los hijos y los padres (toda persona tiene el deber de asistir, alimentar, educar y amparar a sus hijos menores de edad, y los hijos tienen el deber de honrar siempre a sus padres y el de asistirlos, alimentarlos y ampararlos cuando éstos lo necesiten); de instrucción (toda persona tiene el deber de adquirir a lo menos la instrucción primaria); de obediencia a la ley (toda persona tiene el deber de obedecer a la ley y demás mandamientos legítimos de las autoridades de su país y de aquél en que se encuentre); de servir a la comunidad y a la nación (toda persona hábil tiene el deber de prestar los servicios civiles y militares que la patria requiera para su defensa y conservación, y en caso de calamidad pública, los servicios de que sea capaz… Asimismo tiene el deber de desempeñar los cargos de elección popular que le correspondan en el Estado de que sea nacional); asistencia y seguridad sociales (toda persona tiene el deber de cooperar con el Estado y con la comunidad en la asistencia y seguridad sociales de acuerdo con sus posibilidades y con las circunstancias); de pagar impuestos (toda persona tiene el deber de pagar los impuestos establecidos por la ley para el sostenimiento de los servicios públicos); de trabajo (toda persona tiene el deber de trabajar, dentro de su capacidad y posibilidades, a fin de obtener los recursos para su subsistencia o en beneficio de la comunidad)”.


Es frecuente escuchar que las personas solicitan y en ocasiones exigen la protección de sus derechos, por el contrario nadie habla de sus obligaciones, tal vez por desconocimiento o por conveniencia, lo cierto es que para exigir los derechos se deben cumplir las obligaciones.

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