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Igualdad de Género y Lenguaje



La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley, lo que significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.

La moral y las leyes nos obligan a todos a respetar tu libertad y tus derechos, pero tú también tienes que respetar los derechos y la libertad de los demás. Ese es el secreto para vivir en armonía y disfrutar de las cosas buenas de la vida, se llama democracia.

La igualdad debe traducirse en oportunidades reales y efectivas para ir a la escuela, acceder a un trabajo, a servicios de salud y seguridad social; competir por puestos o cargos de representación popular; gozar de libertades para elegir pareja, conformar una familia y participar en asuntos de nuestra comunidad, organizaciones y partidos políticos.

Si queremos construir una sociedad en la que hombres y mujeres gocen de los mismos derechos y además reciban un trato equitativo para ejercerlos y desarrollar sus potencialidades, entonces es necesario y es importante que nuestras expresiones también reflejen esa representación igualitaria, respetuosa e incluyente.

La riqueza de nuestra lengua ofrece una serie de recursos lingüísticos para reflejar las nuevas realidades y papeles de las mujeres y hombres del siglo XXI. Por ello, para identificar las expresiones más comunes y frecuentes del sexismo en el lenguaje es necesario conocer las alternativas para hacer buen uso de éste, al tiempo que nos comunicamos sin reproducir estereotipos de género o mensajes discriminatorios.

Algunas de las formas más sutiles de trasmitir esta discriminación es a través de la lengua, ya que ésta no es más que el reflejo de los valores del pensamiento de la sociedad que la crea y utiliza. Por ello es importante reflexionar y empezar a utilizar un lenguaje adecuado. Te presento algunos ejemplos:


1. No generalices en masculino:










2. No uses refranes sexistas: existen expresiones cotidianas que reflejan la prevalencia de creencias con una carga sexista que en la vida cotidiana se traducen en conductas o prácticas de descalificación y exclusión que afectan a las personas. Los refranes son considerados "sabiduría popular" y llegan incluso a representar la forma de pensar de comunidades o países. Veamos algunos de los más "populares":













3. Artículos y pronombres. Ejemplo:













4. Formas de cortesía: en información de carácter oficial, se sugiere utilizar el término señora para llamar así a las mujeres sin distinción de edad o estado civil; así mismo, no debe utilizarse el apellido del cónyuge cuando se refiere a una mujer casada ni usarse la preposición de. Ejemplo:







5. No uses imágenes sexistas: a través de imágenes o de estrategias publicitarias continuamente se transmiten mensajes que estereotipan las habilidades y comportamientos de mujeres y hombres. Estas imágenes influyen en nuestra percepción, llegando incluso a afectar las emociones y sensaciones que tenemos sobre nuestros propios cuerpos y en las experiencias relacionadas con el placer y la sexualidad.

El uso del lenguaje incluyente es muy importante para avanzar hacia la igualdad de género, nada cuesta agregar o modificar lo que decimos o escribimos, o bien, usar palabras que realmente sean incluyentes de ambos sexos sin necesidad de recurrir a términos que nos remiten sólo a lo masculino.

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