• Joyce Esmeralda Hernández Gómez

Los Retos del Municipio en Materia Educativa



Hace poco más de tres décadas que surgió la alternancia política municipal en México, de tal manera que, en la actualidad, la sociedad está acostumbrada a los cambios de gobierno que presentan las cabeceras municipales cada tres años. No obstante, el municipio ha evolucionado, pues además de sus responsabilidades directas vinculadas a los servicios públicos, detallados en el artículo 115 constitucional, debe hacerse cargo de responsabilidades indirectas producto de las demandas de su población. Pero ¿qué tipo de responsabilidades son?, ¿por qué el municipio debe atenderlas?, ¿no es suficiente que cumplan puntualmente con sus funciones asignadas?

Este tipo de preguntas surgen comúnmente al mencionar que el municipio debe involucrarse en otras áreas que no tengan que ver directamente con la obra pública, la recolección de basura o con el tópico de la actualidad “la seguridad ciudadana” y sus consiguientes debates respecto del mando único.

Este artículo no pretende hablar acerca de estas cuestiones tan mencionadas en diversos medios o generar una discusión acerca de los municipios que en el Estado de México cumplen eficientemente con sus tareas y los que no. Por el contrario, se pretende hacer una alusión especial a las responsabilidades y oportunidades en materia de educación que le han sido asignadas al municipio a partir de los recursos financieros y legales que se le han otorgado. En este sentido, existen tres retos a considerar, que aparentemente los gobiernos municipales están dejando de lado dentro de sus programas de desarrollo.

En primer lugar, el reto al que los municipios deben hacer frente se plantea en la reciente reforma a la Ley General de Educación, en la que se otorga al municipio la facultad para promover y prestar servicios educativos de cualquier tipo o modalidad. Esta oportunidad brinda al municipio la facultad para establecer escuelas que no sólo estén orientadas a talleres que enseñen oficios sino a la creación de centros de educación básica, media superior o superior, lo cual refleja la necesidad de crear un sistema de educación que sea coherente con las necesidades de la población a nivel regional.

El segundo reto en materia educativa para los municipios, que se identifica como una necesidad y demanda social, es la nueva atribución a las autoridades federales, estatales y municipales de ejecutar acciones que fortalezcan la autonomía de gestión de las escuelas, es decir, el municipio debe estar involucrado en su mejoramiento continuo tal como lo dicta el Programa Sectorial de Educación 2013-2018: el municipio es responsable de fomentar la participación ciudadana en beneficio de las escuelas.

Esto es necesario para identificar las principales necesidades reales de los espacios educativos que se encuentran en su territorio y que son difíciles de reconocer a partir de una visión de estado o federación.

El tercer reto es el de administrar los recursos que le son destinados al municipio para atender necesidades educativas de manera eficiente y transparente; estos gastos tienen diversos componentes, que van desde atender al mejoramiento y equipamieto de escuelas hasta la creación de nuevos centros educativos.

Un vicio de origen en materia de transparencia de los recursos, deviene desde la manera en la que los municipios mexicanos reciben el financiamiento para destinar a la educación. Este se obtiene a través de transferencias federales; sin embargo, dentro de estas transferencias se encuentran las aportaciones del Ramo 33, en particular del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM), que además de destinar montos a la asistencia social se encarga de aportar recursos destinados a la creación y mantenimiento de infraestructura de los diferentes niveles educativos (básico y superior). Este mecanismo de otorgamiento de recursos implica discrecionalidad en su asignación.

No obstante, la opacidad no sólo se da en la recepción del financiamiento sino también en su aplicación, por lo que no es posible realizar un análisis profundo acerca de los montos recibidos y en qué fueron gastados.

En el caso del Estado de México, y en particular del municipio de Metepec, se sabe que la cobertura educativa básica, es decir, los tres niveles de educación básica, primaria, secundaria y preparatoria, supera el 90%; que los niños y jóvenes que presentan mayor rezago educativo se concentran en zonas de mayor marginación y, por ello, los esfuerzos estatales en materia de creación de infraestructura educativa se han concentrado en esas zonas. Sin embargo, ¿qué pasa con los municipios que concentran los mayores ingresos del Estado?, tales como el municipio de Metepec cuyo Índice de Desarrollo Humano fue el más alto en el año 2010 y donde la mitad de su población en edad escolar asiste a escuelas particulares. Ante esta situación podemos preguntarnos ¿son el Estado y el municipio quienes proveen los recursos para atender la demanda educativa? o ¿es la población la que asume costos para ofrecer una mejor calidad educativa a sus hijos?

Bajo esta perspectiva es preciso mencionar que, si bien la cobertura educativa en el estado alcanza altos porcentajes, el promedio de alumnos por aula en escuelas primarias del municipio de Metepec se encuentra entre 35 y 40 alumnos, condiciones que no permiten el correcto desempeño tanto del docente como del alumno, de acuerdo con datos de la prueba Enlace 2013. No obstante, esta situación no ha preocupado a las autoridades estatales y municipales puesto que desde el año 2006 al 2013 el número de escuelas públicas se ha incrementado en sólo un 3% en comparación con las particulares, que registraron un aumento del 34% según cifras proporcionadas por la Secretaría de Educación Pública.

Por lo tanto, es posible decir que estos tres retos en materia educativa se relacionan en un solo propósito que es lograr que el municipio se involucre de manera directa y participativa en el mejoramiento de la educación que se imparte en su territorio, para así poder hablar de la existencia de un aumento en la calidad educativa. Ante este panorama, es el municipio como unidad administrativa y base de la división territorial del país quien posee la capacidad para identificar los problemas y tomar acciones para cumplir con las tareas que le han sido asignadas.

Los retos que el municipio tiene por delante en materia educativa le han tomado por sorpresa y aún está por verse si a raíz del reciente cambio de gobierno en las cabeceras municipales se ven incluidos nuevos proyectos en materia educativa.


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