• Xonina Osmani

Desafiando al “Macho” de los Balcanes



Cuando hablamos de los derechos de los grupos LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual) en Europa, siempre se habla de países como España y Holanda, donde estos derechos, en su totalidad, están garantizados, y no se hacen muchas referencias a este grupo en otros países como los de la zona de los Balcanes, donde los derechos de los LGBTTTI son casi inexistentes.


Según el informe anual Rainbow Europe 2013 (véase Marusic, 2012) realizado por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, los países de los Balcanes, especialmente Macedonia, se encuentran en la parte inferior de la tabla de Europa en cuanto a protección legal de la comunidad LGBTTTI.


Macedonia anotó -2 puntos en una escala que va de 17 a -7, siendo 17 la mejor puntuación y -7 la más baja; entonces, es un país caracterizado por “violaciones graves de los derechos humanos y discriminación” en contra de la comunidad gay. Macedonia es el único país de los Balcanes colocado en la llamada zona roja entre otros 13 Estados participantes en el informe.


El índice cubre las leyes y las prácticas administrativas que protegen o violan los derechos humanos, sin embargo, no refleja la verdadera situación social que las personas LGBTTTI enfrentan en sus sociedades.


El resto de los Balcanes es sólo un poco mejor y la mayoría de los países entran en la llamada zona amarilla de los países mediocres en el respeto de los derechos de las personas homosexuales.

Kosovo y Bosnia marcan 1, mientras que Serbia, Rumania, Bulgaria, Grecia, Albania y Montenegro marcan 2. Los únicos países de los Balcanes que figuran en la llamada zona verde son Eslovenia con 6 puntos y Croacia con 7.


Aun así, si los comparamos con el resto de Europa, Ucrania marca -4 puntos y se presenta como el peor violador de derechos de las personas y colectivos LGBTTTI en el continente. El Reino Unido con 12.5 y España y Suecia con 12 puntos se encuentran en la cima de la tabla de 49 países europeos.


Volviendo a la situación de los derechos de los grupos LGBTTTI en los Balcanes, en general, las agresiones, las descalificaciones y los insultos a la comunidad homosexual son una moneda común sin castigo en la región y un tema tabú para su sociedad, como se puede ver en los ejemplos siguientes.


En Croacia, el presidente de la Federación Croata de Futbol declaró que la homosexualidad es una “perversión” y afirmó que mientras él ocupara el cargo “ningún homosexual jugará en la selección croata” y que “afortunadamente el futbol lo juegan personas sanas”.


En un comunicado publicado a posteriori en la web de la Federación Croata, pedía disculpas a las minorías y en particular a los homosexuales. De poco sirvieron estas disculpas para un grupo de personas vigiladas con lupa en estos países y donde el colectivo de gays y lesbianas las calificaron de poco sinceras y de nula credibilidad.


Pese a contar también con un elevado número de personas inconformes con la homosexualidad, Bosnia-Herzegovina ha sido el país más permisivo de los Balcanes en cuanto a vida cultural gay se refiere, o al menos lo ha intentado con el fin de concientizar a la población para la integración del colectivo LGBTTTI. Sin embargo, no lo ha tenido nada fácil. En 2005 se estrenaba en este país Go West, una película que ganó innumerables premios en los festivales de cine más importantes del mundo, como el de Nueva York.


“Lo peor en los Balcanes es ser homosexual … El odio a los homosexuales persistirá aunque serbios, musulmanes y croatas dejen de pelear. Bajarán sus armas, pero seguirán odiando a los homosexuales”, decía Kenan Dizdar, uno de los personajes de la película sobre la guerra de Bosnia. La película no tardó en producir un fuerte debate y revuelo en la sociedad. En 2010 las exposiciones y los festivales, en vez de prosperar, brillaron por su ausencia. Fue corto el sueño en Bosnia- Herzegovina, y es que una ley que acabaría con la discriminación de comunidades LGTB consiguió algo que ni una guerra había conseguido: unir a católicos, judíos, islamistas y ortodoxos contra los matrimonios de personas del mismo sexo (Delgado, 2011).


En Kosovo, por otro lado, el gobierno ha prohibido toda forma de discriminación, de conformidad con el párrafo 24 de su Constitución, pero los activistas dicen que las cuestiones relativas a temas de LGBTTTI están siendo ignoradas. El exportavoz del gobierno, ahora el ministro de Cultura de Kosovo, el Sr. Memli Krasniqi, dijo en Balkan Insight, hablando de los matrimonios entre personas del mismo sexo: “este tema no es relevante en el contexto de la sociedad de Kosovo. No es un problema, ya sea primario o secundario, en que centrarse. Este tema es de importancia marginal para el Gobierno, a menos que se tratara de la Ley de Matrimonio”. En cuanto a los derechos de los homosexuales, Krasniqi declaró que “el gobierno apoya la ley contra la discriminación” (Ademi, 2011).


En Albania por primera vez en su historia y donde 70% de la población es musulmana, una docena de homosexuales se reunió en una plaza céntrica de Tirana para reivindicar públicamente sus derechos y enarbolar la bandera arco iris en 2012. La manifestación la organizaron durante el Día Mundial de Lucha contra la Homofobia, la llamada Embajada Pink, que agrupa al colectivo LGBTTTI de Albania y que en su mayoría son jóvenes de entre 16 y 30 años.


En la congregación, vigilada por numerosas fuerzas de policía, destacaba un elevado número de invitados, entre los que se contaban diplomáticos extranjeros, representantes de organizaciones cívicas, gobierno, diputados y el Defensor del Pueblo, lo que contrastaba con la escasa presencia de homosexuales. En Albania sólo la mención del tema de la orientación sexual provoca malas bromas, vulgaridad y amenazas. “Hace dos o tres años esta manifestación era inimaginable”, afirmó en su intervención el embajador de Dinamarca, Henk van den Dool.


Hay que tener en cuenta también que el respeto por los derechos de los colectivos LGBTTTI forma parte de las 12 recomendaciones claves que Albania, país candidato, debe cumplir para avanzar en su camino de integración en la Unión Europea. Pese a que el país ha ratificado tratados y convenios internacionales de protección de derechos humanos y contra la discriminación, la sociedad albanesa sigue siendo en su gran mayoría machista y homófoba.


La dificultad de realizar este tipo de manifestaciones en la región balcánica es notable en casi todos los países. Lo intentaron los colectivos LGBTTTI de Montenegro,pero sin resultado. En octubre de 2010, en Belgrado hubo disturbios violentos entre la policía y grupos ultranacionalistas serbios. En Zagreb desde hace varios años tiene lugar un desfile sin éxito y en Bosnia- Herzegovina el festival Queer ha sido anulado, esto porque al mismo tiempo se celebran fiestas musulmanas y un festival de este tipo está “desaconsejado” durante las celebraciones religiosas de cada país. También Albania es un Estado de mayoría musulmana pero su población siempre se ha jactado de su laicismo y de la coexistencia conseguida entre diferentes religiones, pero que en este caso parecen basadas en la hipocresía (Papraproko, 2012).


Informe de la Comisión Europea1

El informe anual de la Comisión Europea de 2013 incluye información importante y extensa sobre la situación de las personas lesbianas, gays y bisexuales en los ocho países candidatos a anexarse a la Unión, se observan hechos positivos y negativos sobre los problemas de discriminación y violencia contra los derechos de colectivos LGBTTTI en los Balcanes.


No se observaron avances positivos para Serbia y Montenegro, donde se adoptaron estrategias de lucha contra la discriminación. Por otra parte, se han adoptado, tanto en Serbia y Albania, leyes que abordan los delitos de odio contra este grupo.


Los informes muestran que las personas LGBTTTI continúan enfrentando discriminación, amenazas y violencia en los Balcanes. Ésta es una consecuencia tanto de la falta de lucha contra la discriminación y el odio en Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Kosovo, como la falta de aplicación efectiva de las leyes, tal y como se observa en Serbia y Montenegro.


Principales acontecimientos de la intolerancia contra las personas LGBTTTI, así como amenazas y ataques, se anotan en Macedonia, Montenegro, Serbia, Kosovo y Bosnia y Herzegovina. Serbia ha sido duramente criticada por su prohibición del Orgullo de Belgrado, que muestra una falta de apoyo político a la protección de las personas LGBTTTI.


Entre sus declaraciones, Ulrike Lunacek, el copresidente del Intergrupo sobre Derechos LGBTTTI y Relator para Kosovo, comentó que, en vista de la persistente discriminación contra el grupo LGBTTTI en los Balcanes, es bueno y necesario que la Comisión preste más atención a la situación de las personas que integran estos colectivos en todos sus informes de adhesión. Esto demuestra que la UE toma su compromiso con los derechos humanos en serio.


Las muestras de odio, intolerancia y violencia a grupos determinados es un mal que aqueja al mundo entero, sin embargo, si no se combate el problema sólo crecerá; es de suma importancia que la Unión Europea y las autoridades de los Estados balcánicos intensifiquen y refuercen sus políticas antidiscriminatorias, de otra forma la región estará condenada al atraso y al perenne discurso del odio y, por lo tanto, a seguir viviendo en una situación de violencia y guerra sin fin.

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