• Víctor Florencio Ramírez Cabrera

Reforma Energética en México y Cambio Climático

La reforma constitucional indicó que se deben establecer mínimos en la generación de energía por medio de fuentes renovables para cada generador. Todo productor deberá originar una fracción de su energía a partir de fuentes renovables.




El proceso que conocemos como cambio climático es causado en buena parte por las altas concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) producto de la actividad humana. Esto resulta principalmente de la quema de combustibles fósiles como carbón, gas, aceites, maderas y otros que usamos para generar energía y para transportarnos.

Una de las formas de reducir la aportación que tenemos como país al cambio climático es mediante la sustitución de combustibles fósiles en la generación de energía, lo cual puede hacerse de dos formas: la primera debe ser usando cada vez más energías renovables, la otra es la modificación de los hábitos.

La reforma energética aprobada el año pasado tiene varias aristas que la pueden hacer controversial, en el sentido de reducir la generación de GEI. Respecto al asunto de hidrocarburos, la reforma plantea incrementar en un 40% la producción de petróleo y aprovechar el gas que actualmente desperdiciamos. Visto de manera simplista, el aumento en la producción de hidrocarburos podría significar también un incremento en la generación de GEI. Sin embargo, el aprovechamiento del gas que actualmente se quema significa un asunto de eficiencia energética que disminuiría las emisiones como país, desde el punto de vista global. Además de eso, el uso del gas terminaría por desplazar al carbón, combustóleo y diésel en la generación de energía. La combustión del gas es un proceso mucho más limpio y eficiente que los otros, con lo cual se reduciría no sólo la generación de GEI, sino de otros contaminantes atmosféricos. Gracias a migraciones tecnológicas como esa, Estados Unidos logró reducir sus emisiones de GEI más rápido que muchos firmantes del Protocolo de Kyoto.

El otro asunto de la reforma energética ligado al cambio climático es la generación de energía eléctrica, particularmente el aprovechamiento de las fuentes renovables. Hay que destacar el potencial del país para la generación de energía geotérmica al respecto y derivado de la reforma constitucional, se presentó una iniciativa de ley secundaria que debe aprobarse en las siguientes semanas y que busca propiciar y regular la generación de energía eléctrica a partir del aprovechamiento del calor del subsuelo. La importancia radica en que el eje neovolcánico de México tiene un altísimo potencial de generación de energía geotérmica, el cual ha sido desaprovechado, pues sólo 2.23% de la energía del país equivalente aproximadamente a 890 megawatss es generada por esta vía (CRE, 2012).

La reforma constitucional indicó que se deben establecer mínimos en la generación de energía por medio de fuentes renovables para cada generador. Todo productor deberá originar una fracción de su energía a partir de fuentes renovables, como la minihidráulica, la eólica, la solar y la geotérmica. Sin embargo, el problema de las energías renovables supera la obligación de generación, pues las energías renovables deberán competir con la disponibilidad del gas a tan bajo precio que genera una disminución en el costo de la generación de energía por combustibles fósiles. Esto se traducirá, si todo funciona como el Gobierno de la República espera, en energía eléctrica de bajo costo. Es entonces donde el sector renovable puede tener inconvenientes.

La generación de renovables tiene un alto costo de inversión inicial. Los módulos solares y las turbinas eólicas tienen un precio de venta e instalación alto. Si bien en el mediano y largo plazo la generación de energía es la más barata del mercado, la inversión inicial es fuerte. Es aquí donde es necesario un mercado con tarifas adecuadas para la transición energética. ¿Cómo lo logrará el Estado mexicano?, ¿aplicando subsidios?, ¿dando créditos a las PyMES energéticas? ¿Es ésa la finalidad del fondo de 26 mil millones de pesos presentado hace unas semanas por el Presidente? Surgen también otras preguntas de fondo, por ejemplo: ¿cómo harán para dar certeza a los inversionistas nacionales y extranjeros y al mismo tiempo evitar el abuso hacia los poseedores de la tierra con alto potencial para la generación de energía?

Ésas son las pruebas de fuego para el Presidente de la República y su equipo: demostrar que sus reformas van más allá del impacto mediático y político y que pueden articular tanto legislación secundaria como normatividad que impulse la verdadera transformación energética de México.

Para muchos conocedores, la Constitución es un compendio de buenas intenciones poco realizables en los hechos. Esperemos que esto no suceda en el nuevo marco legal energético. Todos éstos son retos tanto políticos como técnicos. Por México y el mundo, que todo salga bien.

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