• Fedro Carlos Guillen

Asuntos de Población



Cuenta la leyenda que cuando Charles Darwin

concluyó la lectura de un ensayo escrito por Thomas Malthus, se dio un sopapo en la frente (lo anterior es una licencia literaria) y entendió entonces el mecanismo por medio del cual las especies evolucionan en el tiempo. Lo anterior desde luego es falso (como todas las leyendas revolucionarias), pero sirve para introducir la idea propuesta por Malthus, un clérigo inglés que se dedicaba a asuntos económicos y que estaba preocupadísimo ante el crecimiento de la población ya que intuía que esta aumentaba más rápido que la producción de alimentos, por lo que en algún momento llegaría una hambruna bestial.

En realidad, las predicciones de Malthus no se cumplieron por muy diversas razones, como la emigración a las colonias británicas y la capacidad tecnológica para producir más alimento. Sin embargo, el fantasma de sus ideas quedó flotando en el ambiente hasta que en 1972 el Massachusetts Institute of Technology, por encargo del Club de Roma, emitió un informe en el que se planteaba un visión futura ligeramente apocalíptica y que en su primera conclusión apuntaba: “Si las actuales tendencias de crecimiento en la población mundial, industrialización, contaminación, producción de alimentos y explotación de recursos continúa sin modificaciones, los límites del crecimiento se alcanzarán en algún momento dentro de los próximos cien años”. La sugerencia más evidente que se desprendía del informe era la necesidad de disminuir las tasas de crecimiento poblacional para atenuar la presión sobre los recursos naturales… Malthus, señoras y señores.

Planteado así, el problema es lineal y lineal es la solución que ofrece. Evidentemente el asunto es mucho más complejo y para entender algo de esta complejidad revisaremos algunos datos (refriteados de no sé dónde y probablemente con la necesidad de ser actualizados). Imaginemos dos países, Bangladesh y Estados Unidos (cuya brecha económica es equivalente a la que existe entre el Pachuca y las Chivas). El primero cuenta con poco más de 106 millones de habitantes, tiene una tasa de crecimiento poblacional de 2.8 y un consumo energético anual de 3 barriles de petróleo por persona. El segundo tiene 244 millones de gringos, crece a una tasa anual de 1 y su consumo energético es de 55 barriles de petróleo al año. Bien, después de un año los bangladesíes incrementarán su demanda en 9 millones de barriles de petróleo, mientras que los Estados Unidos lo harán en 130 millones de barriles.

Como puede verse, a pesar de una menor tasa de crecimiento poblacional en Estados Unidos hay una mayor presión sobre los recursos energéticos y, desde luego, una mayor cantidad de emisiones contaminantes. ¿Qué quiere decir esto? Que el problema no puede aislarse de los patrones de consumo y estilos de vida de los pueblos. Si bien la reducción en las tasas de natalidad de los países del subdesarrollo puede ayudar a incrementar la calidad de vida de sus habitantes, una modificación de las formas de consumo de los países ricos es impostergable.

La tríada pobreza, crecimiento poblacional, destrucción de recursos tiene efectivamente ejemplos que la ilustran pero el que crea que es la única responsable de lo que está pasando es porque lo hace mientras mastica una quarter pounder en algún lugar de Wichita (que creo que está en Kansas).

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