• Sergio Martínez Dunstan

La Profesión y el Grado de Maestro. Una Paradójica Confusión entre lo Socialmente Aceptado y lo Cien



Hasta 1983, la tarea de enseñar fue considerada subprofesión. Al término de los estudios preparatorios se obtenía la cédula de Profesor de Educación Primaria o en Educación Preescolar. Para el caso de la secundaria se les otorgaba el título de Profesor de Educación Secundaria con Especialidad en algunas de las disciplinas propias de ese nivel. En algunos casos se anteponía el título de Maestro de Educación Secundaria.


La diversidad curricular en la formación del profesorado traería consigo una serie de confusiones en los grados académicos. Se dieron casos tan raros como el de entregar un título de Profesor como Maestro de Secundaria con especialidad en X. De un jalón se convirtieron en profesores, especialistas y maestros sin ser licenciados y sin haber cursado estudios de maestría. Toda una paradoja.


Maestros sin haber cursado una licenciatura, sin ser licenciados o sin que el estado les otorgara una licencia para ejercer una profesión y mucho menos una maestría propiamente dicha. A la escuela normal se ingresaba sin cubrir el requisito obligatorio de haber concluido previamente los estudios de bachillerato como ocurría en cualquier otra profesión.


A quienes realizan estudios universitarios si se les consideraba licenciados. En Pedagogía, en Educación o Ciencias de la Educación según fuera el caso. A unos se les consideran educadores y a los otros educólogos.


Las modalidades de titulación para ser profesores y licenciados eran distintas. Los paradigmas de investigación también eran diferentes. Para el caso de los profesores se privilegian los proyectos de intervención social, educativa, comunitaria, escolar o áulica y a los otros con una visión mucho más ortodoxa. Desde esta perspectiva se entienden las distantes visiones educativas entre los profesores y los licenciados en educación.


Al elevarse el rango profesional a licenciados se abrieron nuevos caminos en la formación de los docentes. En el posgrado, nivel educativo más allá de la licenciatura, se conciben los estudios cursados para especializarse en un área del conocimiento. En algunas profesiones se reconocen dos o quizá tres niveles: la maestría, el doctorado y el postdoctorado. En Educación, recientemente, la especialización se ha convertido informalmente en un grado precedente de la maestría sin llegar a ser necesariamente obligatorio como sí lo es la maestría para el doctorado. Es necesario contar con el título de licenciado para acceder a la especialización.


He aquí otra contradicción: si la maestría es una especialización en el área licenciada entonces ¿cuál es la diferencia entre una especialización-especialización y una maestría especializada en algo? Finalmente ambas son especialidades. O ¿una es especialización y la otra especialidad? ¿Cuál es la distinción entre ambas? ¿O la maestría es un nivel de especialización más profundo? Algunos toman la Especialidad a manera de propedéutico para contar con elementos teórico-metodológicos que les permitan un mejor desempeño en los estudios de maestría.


Existen maestrías profesionalizantes para actualizar los conocimientos de los docentes. Es decir, desarrollar competencias docentes o hacer mejores docentes a los docentes. Las hay también con énfasis en la investigación educativa. Existe una discusión sobre la calidad de los programas doctorales profesionalizantes.


Los estudiantes de posgrado deben poner en juego sus habilidades de indagación formal. Al menos, la clásica tesis para obtener el título de licenciado y el grado de maestro. Para el caso de la especialización hay que considerar también un símil para ser considerado especialista. En algunas instituciones dejan de lado esta forma de obtener los grados académicos poniendo en práctica modalidades de investigación que no demandan un trabajo aunque sea mínimo e incipiente de investigación.


Se ha mitificado la investigación y el trabajo del investigador. Hay una fobia a la investigación educativa. El acceso a los programas de posgrado de excelencia demanda también el dominio del idioma inglés. Algunos profesores establecen como criterio de búsqueda aquellos programas e instituciones que faciliten la obtención del grado o que se acerquen en la medida de lo posible en aquellas habilidades heurísticas que mejor domine. Lo importante es legitimar, aparentemente, mayor conocimiento. Lo cual, también supuestamente, proporcionaría un elevado estatus profesional y laboral. La movilidad social sigue estando asociada al estudio de programas de posgrado.


Una paradoja más, la conclusión de posgrados profesionalizantes (que forman a los maestros de profesión como maestros de grado destacando su función especializada de maestros) los aleja de la profesión docente. Es decir, el maestro se especializa como maestro para dejar de ejercer la docencia. Y, por otra parte, si se cursan programas de posgrado con énfasis en investigación hay una carencia de espacios de desarrollo profesional en dicha área.


En síntesis, es necesario fortalecer la formación de los profesionales de la educación básica en la docencia y en la investigación para responder a la necesidad social y científica. Estrechar la profesión y el grado de maestro.

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