• Fedro Carlos Guillen

Huella de Carbono, un Paso más Contra el Cambio Climático



¿Qué tienen en común las pinturas rupestres y los modernos aparatos celulares? La respuesta está en una roca sedimentaria de la que todos hemos oído hablar pero cuyas propiedades no son muy conocidas. Se trata del carbón, un mineral que usaron nuestros antepasados para producir las primeras pinturas que se conocen y que es autoparte en las baterías recargables de diversos aparatos eléctricos.

El carbón se ha vuelto un componente imprescindible, debido a sus diversos usos, principalmente de proveer energía para actividades industriales. Se originó por la descomposición de vegetales terrestres que fueron sepultados en pantanos hace 300 millones de años en el periodo Carbonífero. La presencia del agua que los cubría, la presión, la temperatura y la acción de bacterias anaerobias en un ambiente de poco oxígeno, contribuyeron a formar los enormes depósitos que hoy conocemos.

La presión a la que se forma determina sus características; cuando ésta es más alta se origina un tipo más compacto y con mayor poder calórico llamado antracita. El carbón posee diversas propiedades entre las que destacan las mecánicas, las térmicas y las eléctricas, gracias a estas características de dureza de conductividad eléctrica y de transmisión de calor este mineral es tan apreciado.

Los beneficios del carbón

Al igual que otros elementos y compuestos, puede ser utilizado como motor de desarrollo al proveer la energía necesaria para muchos procesos asociados a la industrialización. Se estima que aporta la cuarta parte de la energía primaria que se consume en el mundo y es una de las principales fuentes de electricidad, al ser ocupado como combustible en plantas termoeléctricas.

Actualmente se usa en procedimientos de purificación de agua con fines médicos, y las modernas fibras de carbono proveen de materias primas para la fabricación de automóviles y aviones. Asimismo se explora con nanotubos y nano espumas de carbono para la fabricación de robots médicos. La quema de carbón genera un proceso de destilación en el que se obtiene el coque y algunos componentes industriales como amoniaco, aceites y alquitrán. El coque es un combustible importante que puede ser empleado en la fabricación de hierro y acero.

El dióxido de carbono y el carbón

Es frecuente que exista confusión entre estos conceptos. Pero, como hemos visto, el carbón es una roca sedimentaria formada por diversos elementos químicos entre los que se cuenta el carbono, el cual, al igual que todos los elementos, está formado por un solo tipo de átomos. Ahora bien, la quema de combustibles fósiles como el petróleo o el carbón produce elementos de deshecho como el azufre, el nitrógeno y el carbono y cuando éstos entran en contacto con el oxígeno del aire forman óxidos, que son compuestos altamente contaminantes, ejemplo, el dióxido de carbono, uno de los gases que contribuye en mayor medida al cambio climático.

Cambio climático

El CO2 es uno de los subproductos principalesresultantes de la quema de combustibles fósiles y uno de los primordiales gases de efecto invernadero, ya que, al liberarse y aumentar su concentración atmosférica, forma una barrera que impide que se libere el calor solar que llega a la Tierra produciendo, de esta manera, un aumento gradual de la temperatura planetaria que tiene y tendrá profundos efectos ambientales, productivos y sociales.

Los científicos han identificado que este incremento es responsable de modificaciones climáticas que tienen efectos en la alteración de los regímenes de lluvias, el deshielo glaciar y la presencia de huracanes, entre otros fenómenos. Los escenarios son preocupantes debido a que suponen procesos de migración masiva, pérdidas de cosechas y una inversión de hasta 20% del PIB global para atender los efectos del cambio climático, de acuerdo con el informe Stern.

Principales productores de carbón

P A Í S PRODUCCIÓN*

República Popular China 2.549 Mt

Estados Unidos de América 981 Mt

India 452 Mt

Australia 323 Mt

Sudáfrica 244 Mt

Rusia 241 Mt

Indonesia 231 Mt

Polonia 90 Mt

Kazajistán 83 Mt

Colombia 72 Mt

Fuente: World Coal Institute – * Estimaciones

La huella ecológica

Existe en Ecología un concepto definido como capacidad de carga, que se refiere al número de individuos de una especie que un sistema dado puede mantener sin colapsarse. Esta idea es útil para entender cómo el crecimiento poblacional disminuye el número de recursos disponibles. Si nos hiciéramos la pregunta acerca de la capacidad de carga planetaria y el crecimiento demográfico, sería necesario integrar el componente de consumo, ya que un sistema puede aceptar más individuos en la medida que éstos disminuyan el uso que hacen de los recursos. Algunos estudios han demostrado, por ejemplo, que un habitante promedio de Estados Unidos consume siete veces más energía que un mexicano y 20 veces más que un habitante de Bután.

Hace un par de décadas, se generó un término sugerente para medir justamente la forma en la que se consumen los recursos y las enormes diferencias que existen en el planeta; se trata de la huella ecológica, que podría ser entendida como un indicador agregado definido como “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida”. Se mide en hectáreas por persona y el promedio mundial es de 2.7. Sin embargo, países con grandes consumos de energía como Emiratos Árabes Unidos presentan 9.5 has/persona, mientras que Estados Unidos 9.4 has/persona.

La huella de carbono

Para nuestras actividades diarias necesitamos energíay generamos emisiones a veces de manera imperceptible. Se tiende a pensar que los problemas ambientales se concentran en la devastación de recursos naturales, la pérdida de vida silvestre o la contaminación y agotamiento de pesquerías. Si bien estos temas son relevantes, no forman toda la agenda ambiental, ya que, por ejemplo, en centros urbanos el consumo de recursos por parte de la población genera importantes impactos. El uso de Internet, de un auto, las compras en el mercado, la utilización de energía eléctrica, son ejemplos de las formas en que cotidianamente contribuimos a la generación de emisiones. Al respecto, se han diseñado Sistemas de Administración Ambiental con el fin de facilitar el establecimiento de una forma de trabajo sistemática y documentada para disminuir los efectos negativos al medio ambiente, asociados a las actividades administrativas y operativas en la administración pública; trabajando con cuatro componentes (energía, agua, residuos y compras verdes), el objetivo de estos sistemas se centra en minimizar consumos que tienen consecuencias en la naturaleza. En ese tema se han construido indicadores que permiten medir el ahorro en términos de CO2, equivalente al no emitido a la atmósfera.

Bajo este principio y asociado a la huella ecológica se ha desarrollado el concepto de huella de carbono, que se define como “la totalidad de Gases de Efecto Invernadero emitidos por efecto indirecto de un individuo, organización, evento o producto”. Para entender mejor este concepto basta saber que una empresa, por ejemplo, emite diariamente CO2 a través de sus actividades productivas, los individuos, lo hacemos también al usar un auto, prender la luz o utilizar agua caliente y los productos y materiales tienen emisiones asociadas a su manufactura y disposición. Pensemos, por ejemplo, que nuestra afición por la carne tiene efectos asociados a la deforestación para abrir terrenos de pastoreo y desde ese momento se inicia una cadena de emisiones como las del metano que produce el ganado, la energía necesaria para el transporte, fabricación y venta del producto.

Mediciones de la huella de carbono

Existen diversas formas de calcularla, en el caso individual se han diseñado metodologías que permiten contar de manera confiable las emisiones que nuestras acciones cotidianas generan y, en consecuencia, nuestra contribución al calentamiento global. Esta calculadora personal estima cuatro grandes rubros: alimentación, transporte, consumo de bienes y energía. Resulta evidente, en este caso la importancia de contar con indicadores fiables que permitan aportar una reflexión acerca de nuestro estilo de vida y la necesidad de modificarlos con el fin de minimizar los impactos al ambiente.

Para las empresas existe un Programa de Certificación con reconocimiento internacional denominado carboNZero, que es emitido por el Landcare Research Institute de Nueva Zelanda. Bajo éste, las diversas compañías acreditan su disminución de emisiones de GEI que son certificadas por el instituto, esto permite beneficios como ventajas competitivas, acceso a los mercados de carbono, una mejor imagen corporativa y, sobre todo, una contribución para resolver la problemática ambiental.

Es claro que la medición de la huella de carbono se basa en extrapolaciones y es perfectible, los investigadores trabajan día con día en lograr una mejora. Sin embargo, se ha convertido en uno de los elementos emergentes que permite evaluar el desempeño ambiental y, en consecuencia, tomar decisiones políticas, de asignación de recursos y establecimiento de prioridades, por lo que debemos considerarla como uno de los aportes más importantes en auxilio de la solución de problemas globales como el del calentamiento.

Algunas páginas con calculadoras son:

www.equilibrio.mx, www.futurenergia.org, www.pe-international.com,

www.ecologiaverde.com.

Recuadro

Números naturales

• 1.2 toneladas al año es la huella de carbono de un hindú, 18 la de un australiano, 10 la de un español y 22 la de cada ciudadano de Estados Unidos, el país con la mayor huella del mundo.

• 1.5% de la emisión mundial de gases de efecto invernadero proviene de México, el equivalente a 715.3 millones de toneladas de CO2. A nivel mundial, ocupa el lugar 13.

• 60% de esos gases provienen de la producción y el consumo de energía, 14.4% del manejo de desechos, 9.9% de la deforestación, 8.9% de los procesos industriales y 6.4% de la actividad agrícola.

• 6% del PIB es lo que México deberá pagar para combatir los efectos del cambio climático hasta el año 2100, por lo que es urgente tomar medidas para combatirlo.

Revista Pensamiento Libre "Por la libre comunicación de las ideas" ®